EMPRENDIMIENTO
Glamping, el negocio rural que crece en la España vaciada

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En 2025, MicroBank financió más de 2.303 proyectos de emprendimiento sénior
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Las pasiones a las que dedicamos nuestro tiempo libre tienen fama de ser meros pasatiempos con los que desconectar y distraernos de la rutina. Cultivan el alma, pero no llenan el bolsillo.
Aun así, hay algunas personas afortunadas que, en determinados momentos de su vida, pueden convertir sus aficiones en proyectos ambiciosos, no solo para conseguir un rendimiento económico estable, sino también para ayudar a otros.
Félix José Alonso García es un ejemplo de cómo una pasión puede convertirse en un negocio responsable e inclusivo, y además hacerlo en plena jubilación.
Con 60 años, este vecino de Ávila dedicaba su tiempo a hacer dibujos de algunas de las estructuras arquitectónicas más relevantes de ciudades españolas: catedrales, monumentos, edificios históricos o vistas urbanas. Después, imprimía estas pequeñas obras de arte y las distribuía como postales, series coleccionables o láminas.

Sin embargo, en 2020 Félix García vio en esta pequeña actividad artesanal la semilla de un posible negocio con el que poder emplear a otras personas: “Si estás haciendo lo que te gusta, no estás trabajando. Estás disfrutando. Y si encima lo puedes hacer ayudando, pues qué mejor”, comenta Félix.
Así, entre 2020 y 2021 fundó Impresionante, una empresa con calificación de Centro Especial de Empleo, pensada para manufacturar y comercializar sus diseños, con una clara vocación de fomentar la inclusión.
Para ayudarle en las tareas diarias, contrató a tres empleados con diferentes grados de discapacidad, que asisten al negocio, sobre todo en la realización de tareas manuales como imprimir los dibujos, preparar las láminas, encuadernar libros o preparar los pedidos.
“Podríamos tener una máquina que hiciera todo, pero no se trata de eso. Se trata de dar cabida a estas personas a través del trabajo y de que se realicen como personas. Eso es un poco el sentido principal”, explica el propietario.
Hoy en día, Impresionante lleva operando seis años y los dibujos y diseños de Félix han encontrado un espacio en el mercado. Aunque el proyecto avanza poco a poco, debido a las limitaciones propias de una empresa pequeña con vocación social, la empresa ya ha conseguido distribuir miles de láminas del acueducto de Segovia y de la catedral de Burgos.

Aun así, hasta los proyectos más desinteresados necesitan un sostén económico para poder desarrollarse, y Félix recurrió a un crédito de MicroBank para costear la maquinaria de prensa y otros aparatos necesarios para crecer en el mundo editorial. Comenta que el aspecto social de su negocio fue valorado a la hora de concedérsele el crédito y que, gracias al microcrédito, Impresionante sigue progresando.
La historia de Félix no es un caso aislado, sino un ejemplo de emprendimiento sénior. En 2025, MicroBank financió más de 2.303 proyectos de emprendimiento sénior, impulsados por personas a partir de 55 años, con una financiación total de 36,5 millones de euros y un importe medio de unos 15.800 euros.
Por sectores, los más frecuentes fueron los establecimientos de bebidas, con un 8,4%; el transporte de mercancías por carretera, con un 7,5%; los restaurantes y puestos de comida, con un 7,3%; y el transporte por taxi, con un 5,1%. En el 77% de los casos, la finalidad de la financiación fue ampliar el negocio, mientras que en el 23% fue abrir uno nuevo.