DIVERSIDAD
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Entrevista
Treinta aficionados baskonistas recrean durante una tarde a sus ídolos en el Buesa Arena
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El pabellón aún estaba despertando cuando las primeras zapatillas comenzaron a chirriar sobre la madera. No era un día de partido, no había urgencia por el marcador ni tensión competitiva en el ambiente. Sin embargo, algo especial se respiraba desde el primer momento. El YouPlay del Kosner Baskonia, organizado por CaixaBank, transformó el corazón del baloncesto alavés en un espacio donde la emoción fue la verdadera protagonista.

Desde la entrada, las miradas lo decían todo. Ojos abiertos, sonrisas nerviosas, manos apretando con fuerza una mochila... Para muchos de los participantes, cruzar ese umbral significaba mucho más que acudir a un evento: era cumplir un sueño. Pisaban la misma cancha que habían visto tantas veces desde la grada o por televisión, ese escenario reservado normalmente para ídolos, ahora convertido en territorio compartido.
El YouPlay no comenzó con un salto inicial, sino con un gesto simbólico: el de abrir el pabellón a la gente. CaixaBank y Kosner Baskonia entendieron que el deporte no solo se celebra en los grandes partidos, sino también en estos encuentros donde la cercanía lo cambia todo. A medida que avanzaba la tarde, la cancha se llenó de vida. No había silencio respetuoso, sino risas, aplausos espontáneos, algún grito de ánimo lanzado desde la grada. Los nervios iniciales se fueron diluyendo en cada pase, en cada carrera e incluso en cada tiro fallido. Y es que, no lo olvidemos, la victoria no la determinada el marcador. En esta ocasión, la victoria pasaba por disfrutar del momento.
Vestir los colores de Baskonia no fue un simple acto simbólico. Fue una declaración de pertenencia. Durante unas horas, no hubo distancia entre profesionales y aficionados, entre quienes llenan titulares y quienes sueñan con hacerlo algún día. La cancha fue un espacio común, un lugar donde el baloncesto recuperó su esencia más pura: jugar por el placer de jugar.



En un evento, además en el que además de conocer el Buesa Arena e incluso medir sus conocimientos de la historia baskonista en un Kahoot con premio, pudieron presenciar parte del entrenamiento de la primera plantilla. Y lo mejor de todo, charlar y fotografiarse con sus ídolos.
CaixaBank estuvo presente no solo como impulsor del evento, sino como acompañante silencioso de cada momento. Su papel fue el de quien cree en el valor del deporte como herramienta educativa y social. En el esfuerzo, en el trabajo en equipo, en la constancia. En esos valores que no siempre se ven en las estadísticas, pero que se aprenden para toda la vida.

El YouPlay fue también un recordatorio de lo que significa el baloncesto en Vitoria-Gasteiz. Una ciudad que respira este deporte, que lo ha integrado en su identidad y que sabe que el futuro se construye desde la base. Desde estos encuentros donde un gesto de cercanía puede marcar un antes y un después.
Entre ejercicio y ejercicio, los rostros hablaban por sí solos. Había cansancio, sí, pero del bueno. De ese que deja las piernas pesadas y el corazón ligero. Cada gota de sudor era una prueba de ilusión y de compromiso. Nadie quería que se acabara. Nadie miraba el reloj.

Y cuando llegó el final, no hubo sensación de despedida, sino de continuidad. Abrazos, fotos, promesas de volver a verse. El pabellón fue recuperando poco a poco su calma habitual, pero algo había cambiado. Quedó una energía distinta, una huella invisible pero profunda.
Porque el YouPlay no fue solo un evento. Fue una experiencia. Fue ese instante en el que alguien descubrió que podía confiar un poco más en sí mismo. En el que otro entendió que el baloncesto es también compartir, respetar, aprender. En el que todos se llevaron a casa algo más valioso que cualquier regalo: un recuerdo imborrable.



Cuando las luces se apagaron y el eco de los últimos botes se perdió en el silencio, quedó una certeza clara. El baloncesto, cuando se vive desde la cercanía y la emoción, trasciende la cancha. Y ese día, gracias al YouPlay de Kosner Baskonia y al impulso de CaixaBank, el deporte volvió a demostrar que su verdadero poder está en las personas.
Etxean jokatu zuten eguna
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