Te proponemos siete lugares perfectos para escapadas sostenibles entre patrimonio, naturaleza y tradición
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Lejos del estrés de las grandes urbes hay rincones espectaculares que merece la pena descubrir. En un momento en el que el turismo se concentra en núcleos superpoblados, visitar pueblos con encanto es una alternativa apetecible y sostenible para quienes ven en sus escapadas una manera de desconectar del ruido constante.
Hoy descubrimos siete municipios de Castilla y León y la Comunidad de Madrid ideales para disfrutar de una escapada perfecta, ya que unen patrimonio, historia y naturaleza.
Por todos ellos pasa nuestro servicio de oficinas móviles, que favorece la inclusión financiera de las personas residentes en 1.400 municipios con difícil acceso a servicios bancarios.
Maderuelo, Velilla del Río Carrión, Burrón, Prioro, Caldas de Luna, Maraña y La Hiruela son los elegidos para esta guía de viajes.

Este enclave segoviano de cien habitantes, que se eleva sobre una colina, cuenta con un conjunto histórico declarado bien de interés cultural. No en vano, Maderuelo se encuentra en la lista de los Pueblos más bonitos de España .
¿Qué tiene para obtener tal consideración? Entre otras muchas construcciones, una muralla del siglo XII, fuera de la cual encontramos un puente medieval y una ermita, la de la Vera Cruz, del siglo XIII. Intramuros descubriremos las ruinas del castillo, las de la puerta de entrada a la villa, las iglesias de San Miguel y Santa María, con restos de arquitectura románica, o la torre medieval, elementos que bien merecen una visita.
Pero no es solo eso: Maderuelo está rodeado por el embalse de Linares del Arroyo, que ofrece una de esas imágenes de postal y convierte al pueblo en un mirador de lujo desde el que divisar todo el paisaje, en plena sierra de Ayllón. Y, para reponer fuerzas, ¿qué tal un lechazo asado, típico de la zona?

En la Montaña Palentina, cerca de la frontera con León y con Cantabria, se encuentra este enclave ideal para los amantes del senderismo y la montaña.
Sus rutas son apreciadísimas por los fans de este deporte. Para los más aguerridos, lo es la subida al pico Espigüete, de 2.450 m de altitud. Urogallos, lobos, venados, águilas, buitres leonados y hasta osos pardos habitan esta zona, por lo que es fácil avistar muchas de estas especies durante el paseo.
Además de naturaleza, Velilla cuenta con un patrimonio histórico notable, en el que destaca su puente romano (que en realidad es medieval) y la ermita de la Virgen de Areños, de estilo barroco.
Sobre todo, llaman la atención las llamadas Fuentes Tamáricas, identificadas hoy como La Reana y de las que ya habló Plinio el Viejo: este estanque con tres arcos encima tiene la peculiaridad de llenarse y vaciarse de forma inesperada.

Uno de los municipios que baña el embalse de Riaño es este pueblo leonés de menos de 300 habitantes, situado al noreste de León y con una riqueza paisajística increíble.
En sus rutas se pueden ver impresionantes hayedos e incluso especies animales en peligro de extinción, como el urogallo. En el curso del río Esla, que atraviesa el mencionado embalse, habitan las nutrias.
Además de valles, montañas y río, en Burón se pueden visitar tesoros arquitectónicos como la iglesia de San Salvador o el palacio de los Gómez de Caso, ejemplo perfecto de la arquitectura civil renacentista, que se encuentra en un excelente estado de conservación.

Un poco más al sur de Burón, a unos 34 km, encontramos Prioro. En este pequeño municipio leonés se resisten a que las antiguas tradiciones y oficios rurales se pierdan, motivo por el que se ha construido el Museo Etnográfico y de la Trashumancia .
En él se puede encontrar, entre otras muchas curiosidades, uno de los últimos telares de lino que existen.
Pero en Prioro, dueño también de un entorno privilegiado en el que se encuentra el nacimiento del río Cea, se pueden visitar también varios hórreos en muy buen estado de conservación.
Incluso cuentan con madreñas de auténtico récord, de más de un metro de largo y con 35 kg de peso cada una. Las madreñas son los zuecos típicos tallados en madera que usaban los campesinos en el norte de España.

En la frontera de León con Asturias podemos visitar este singular pueblecito de montaña, en plena Cordillera Cantábrica, de poco más de medio centenar de habitantes.
No solo se puede disfrutar de un entorno increíble, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, sino que además aquella zona conserva la huella del paso de romanos y árabes.
Pero sobre todo, en Caldas de Luna se puede disfrutar de sus fantásticas aguas termales, que ya conocieron los romanos y que han dado paso a su icónico balneario.

También en la Cordillera Cantábrica está Maraña, un pueblo leonés que debes visitar si te gusta la montaña.
Su paisaje es espectacular, especialmente en invierno, cuando sus picos están nevados; pero la primavera o el verano son momentos óptimos para recorrer rincones como los montes del Mampodre y hacer senderismo, ya que no suele hacer calor.
Si además quieres vivir una experiencia completa, puedes pernoctar en sus hermosas cabañas patagónicas.

La Hiruela, antes de formar parte de la Comunidad de Madrid, perteneció a Segovia y, después, a Guadalajara, hasta que en 1838 se incorporó a su actual división territorial.
Eso sí, tanto su arquitectura negra como sus peculiares colmenas de tronco (algunas de las cuales tienen más de 200 años) nos remiten a elementos típicos de La Alcarria.
Si te apetece pasear por este enclave increíble del norte de la provincia, en plena Sierra del Rincón (Reserva de la Biosfera), no te pierdas su molino harinero y date un buen paseo por alguna de sus magníficas sendas.


