Innovación
Stablecoins: qué son y cuáles son sus ventajas

Artículo
MiCA pone orden en el mercado de criptomonedas y criptoactivos en la Unión Europea tras una laguna regulatoria
Tiempo de lectura | 4 min.

En pocos años, la palabra criptomoneda ha pasado de ser un nicho tecnológico a un tema de conversación habitual entre ahorradores e inversores.
El atractivo de una innovación disruptiva y de posibles rentabilidades elevadas convive, sin embargo, con una fuerte volatilidad, fraudes sonados y una regulación hasta ahora fragmentada.
Esta combinación hacía difícil valorar riesgos, comparar plataformas o entender qué protección tenía realmente un usuario.
Para dar respuesta a este escenario, la Unión Europea aprobó en 2023 el Reglamento (UE) 2023/1114, conocido como MiCA (Markets in Crypto-Assets).
Se trata de la primera norma que establece un marco común para la emisión, oferta y prestación de servicios de criptoactivos que giran en torno a ellos en los 27 Estados miembros.
La aplicación de este reglamento es gradual: desde junio de 2024 rigen las reglas para las stablecoins (tokens referenciados a activos o a dinero electrónico). Los emisores de stablecoins deben cumplir requisitos estrictos sobre reservas, transparencia y autorización.
Desde diciembre de 2024 se activa el resto del régimen, que afecta directamente a proveedores de servicios, plataformas de compraventa y custodios. Estos deben cumplir con normas de gobernanzas, protección al cliente y prevención de abuso de mercado, además de obtener una licencia MiCA.
En España, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha identificado MiCA como la referencia clave para ordenar los mercados de criptoactivos, mientras que el Banco de España supervisa a los emisores de ciertos tipos de stablecoin.
Innovación

Artículo
Para cualquier persona que invierte en criptomoneda, este nuevo marco implica un cambio relevante: a partir de ahora, el entorno regulatorio será mucho más homogéneo y previsible en toda la UE.
El objetivo principal de MiCA es aportar “certeza jurídica” en un ámbito donde, hasta ahora, convivían enfoques muy distintos.
El reglamento fija reglas uniformes para la emisión, la oferta al público y la admisión a negociación de criptoactivos.
También define requisitos prudenciales y de conducta para las empresas que prestan servicios como custodia, cambio, ejecución de órdenes o asesoramiento sobre estos activos.
Conviene recordar que MiCA no se aplica a todo. Cuando un criptoactivo funciona en la práctica como un instrumento financiero —por ejemplo, si el token representa derechos sobre una acción o un bono en formato digital— se regula bajo el MiFID II y por el resto de la normativa de mercados de valores.
Tampoco cubre las monedas digitales de bancos centrales, como un eventual euro digital, ni los NFT individuales, salvo que se emitan de forma masiva o fraccionada y pierdan su carácter único.
Digitalización

Artículo
Dentro de su ámbito, MiCA distingue tres categorías de criptoactivos:
Aunque la infraestructura sea descentralizada, las plataformas y proveedores que comercializan o custodian estos activos sí tienen obligaciones directas de transparencia, información y protección al usuario.
Este es uno de los grandes cambios del nuevo marco: la responsabilidad se centra en los intermediarios que tratan con el público, no en la tecnología en sí.
La entrada en vigor del reglamento MiCA ha traído algunas consecuencias para emisores de criptomoneda y criptoactivos, para proveedores de servicios y también para los usuarios.
Para los emisores de criptoactivos, MiCA establece obligaciones similares, en formato simplificado, a las de los emisores de valores tradicionales.
Quien quiera lanzar un criptoactivo en la UE deberá constituirse como entidad jurídica, publicar un white paper con información clara sobre el proyecto, los riesgos y los derechos asociados al token, y mantenerlo actualizado tras notificarlo a la autoridad competente.
En el caso de las stablecoins, los requisitos son más estrictos: exigen reservas suficientes, reglas de reembolso definidas y una gobernanza robusta por su posible impacto sistémico.
En paralelo, MiCA crea la categoría de proveedor de servicios de criptoactivos (CASP), que incluye exchanges, custodios de monederos digitales y plataformas de compraventa.
Para operar, estas entidades necesitan una autorización en un Estado miembro y deben cumplir estándares de solvencia, organización interna, gestión de riesgos y protección de los fondos y criptoactivos de los clientes.
Con esa autorización, podrán ofrecer servicios en toda la UE mediante el sistema de “pasaporte europeo”.
Para los usuarios, los cambios más visibles se concentran en tres aspectos:
Aunque el marco sea más sólido, las autoridades europeas recuerdan un punto esencial: muchas criptomonedas siguen siendo activos altamente volátiles y especulativos.
El “lejano oeste” regulatorio ha dejado paso a un terreno más ordenado, donde será clave comprobar si el proveedor está autorizado, leer con atención la documentación y asumir que, aun con mayores garantías, se trata de una inversión de riesgo que debe encajar en la estrategia global de ahorro de cada persona.
La regulación de estos activos ha comenzado con MiCA, pero aún quedan aspectos que rodean a los criptoactivos que están sin regular (por ejemplo, staking, DeFi), por lo que la regulación en esta materia continuará avanzando.