FISCALIDAD
Bizum y Hacienda en 2026: cuándo hay que declararlos y cuándo no

Artículo

La solvencia es un indicador clave para determinar la fortaleza de una entidad financiera. Mide la relación entre el volumen de capital disponible y el riesgo que el banco asume.
Por capital disponible se entiende el importe de los recursos propios de la entidad, es decir, la diferencia entre el total de activos (principalmente operaciones de crédito que concede el banco) y los pasivos (principalmente recursos de los clientes e inversores depositados en un banco).
El riesgo asumido por el banco se mide mediante la métrica conocida como APRs (Activos Ponderados por Riesgo), asignando a los activos unas ponderaciones de riesgo que reflejan el grado de riesgo asumido. De este modo, de forma general, un préstamo concedido a una empresa representa un riesgo mayor que un bono emitido por el Estado, por ejemplo.
Toda entidad debe tener recursos suficientes para poder absorber los dos tipos de pérdidas derivadas de su actividad:
Como la actividad bancaria es clave para la sociedad, la solvencia de un banco está estrictamente regulada y supervisada. Su marco regulatorio se conoce como Basilea. Se trata de un conjunto de medidas que establece los distintos niveles de capital mínimo que deben tener cada una de las entidades de crédito, así como la definición de las distintas ratios que se utilizan para medir la solvencia.
La principal ratio de solvencia, conocida como CET1 (Common Equity Tier 1), se obtiene dividiendo el capital disponible (fondos propios y alguna otra partida computable netos de las deducciones) entre los activos ponderados por riesgo. Es importante que las entidades financieras encuentren el equilibrio entre un exceso de capital, que implicaría menor rentabilidad para el accionista, y la infracapitalización, que podría suponer la quiebra del banco.
Dentro del marco de Basilea, existen tres pilares para la gestión y el seguimiento de la solvencia:
Vamos a ver con números cómo se determinan los requisitos mínimos de capital de CET 1 que se exigen al Grupo CaixaBank:
La suma de Pilar 1 y Pilar 2R da como resultado el nivel mínimo de obligado cumplimiento a efectos de CET1, que en el caso de CaixaBank es del 5,43%. No cumplir con este nivel conllevaría la aplicación de medidas intrusivas por parte del supervisor.
Por encima del nivel mínimo, habrá que sumar los colchones de capital que exige el supervisor a CaixaBank. Se desglosan en tres:
La suma de todos estos componentes fija el requisito de capital mínimo exigido por el supervisor, que es del 8,31% para el Grupo CaixaBank en 2022. Este es el nivel de MDA o máxima capacidad de distribución, ya que, si se incumple este nivel de requisito, habría restricciones al pago de dividendos y/o de los bonus a los directivos.