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Decidir si federarse o no en deporte paralímpico implica mucho más que cubrir un trámite
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Ya has decidido que el deporte paralímpico es para ti y te has informado sobre qué pasos debes dar para iniciarte. Ya has averiguado qué disciplinas se adaptan a ti como un guante y estás a punto de probarlas, pero aún te surge alguna duda: ¿Necesito federarme para practicar el deporte paralímpico que elija?, ¿me conviene hacerlo ya o es mejor esperar?
Como siempre, la información es tu aliada, así que vamos a explicar qué implica federarse en deporte paralímpico y cuándo dar el paso.
El deporte es un factor de inclusión social, una herramienta de bienestar e incluso un motor económico. En el caso del deporte paralímpico, este papel se ha reforzado de forma notable en la última década.
Más allá de los resultados en los Juegos Paralímpicos, el cambio más significativo se ha producido en la base: más personas con discapacidad se plantean practicar deporte, más clubes han empezado a abrir sus estructuras y más programas institucionales trabajan para facilitar el acceso.
Este crecimiento, sin embargo, sigue partiendo de una base limitada. En España hay en torno a 19.000 licencias deportivas en personas con discapacidad, lo que representa apenas un 0,4% de este colectivo, frente a cerca del 8% de la población sin discapacidad.
A esto se suma que solo un 18% de las instalaciones deportivas son plenamente accesibles. Estos datos , expuestos por el Comité Paralímpico Español (CPE), reflejan el amplio margen de desarrollo del sistema y sitúan el acceso al deporte federado como uno de los principales retos pendientes.
La decisión de federarse no es una cuestión puramente administrativa.
Es cierto que obtener una licencia federativa implica integrarse en una estructura que organiza la competición, regula la práctica y conecta al deportista con recursos técnicos.
Sin embargo, supone también asumir un compromiso distinto con el deporte, que pasa por adaptarse a calendarios de entrenamiento y competición y formar parte de un sistema que requiere planificación.
La recomendación que puedo hacer a cualquier persona que se inicie en un deporte es que se federe
Pedro J. López Martínez
Coordinador técnico de deportes del Plan ADOP
“La recomendación que puedo hacer a cualquier persona que se inicie en un deporte es que se federe”, explica Pedro J. López Martínez, coordinador técnico de deportes del Plan ADOP y Responsable de Promoción Deportiva del CPE. Su planteamiento es claro: la federación forma parte del desarrollo natural de quien quiere avanzar.
El sistema deportivo paralímpico en España se articula a través de federaciones específicas de discapacidad y federaciones olímpicas que han integrado estas modalidades.
Estas federaciones deportivas en España son las que organizan competiciones oficiales, establecen normativas técnicas y canalizan la relación entre deportistas, clubes y entrenadores.
El propio Comité Paralímpico Español recoge esta estructura y el reparto de disciplinas en su web oficial, donde se detalla qué federación gestiona cada modalidad deportiva.
Entrar en este sistema supone, en primer lugar, acceder a un entorno profesionalizado. “Cuando se saca una licencia, el deportista encuentra un gran número de profesionales que le van a orientar en el deporte y le van a ayudar a formarse”, señala López Martínez.
Frente a una práctica más informal, la federación introduce estructura, seguimiento y objetivos.
Cuando se saca una licencia, el deportista encuentra un gran número de profesionales que le van a orientar en el deporte y le van a ayudar a formarse
Pedro J. López Martínez
Coordinador técnico de deportes del Plan ADOP
El segundo elemento a considerar, según el experto, es la seguridad. La licencia federativa incluye cobertura ante accidentes durante la práctica deportiva, un aspecto especialmente relevante en disciplinas que requieren material adaptado o implican cierto riesgo físico.
Especialmente en deportes como el ciclismo adaptado, el esquí o el baloncesto en silla de ruedas, esta cobertura permite entrenar con mayor tranquilidad dentro de un marco regulado.
El cambio más decisivo, sin embargo, tiene que ver con la competición. Sin licencia, la participación en pruebas oficiales no es posible.
En el caso del deporte paralímpico, además, este acceso permite entrar en el sistema de clasificación funcional, que agrupa a los deportistas en función de cómo impacta su discapacidad en el rendimiento.
Se trata de un proceso regulado por las federaciones y alineado con los criterios del movimiento paralímpico internacional. Es imprescindible para competir en igualdad de condiciones.
Uno de los errores más habituales es plantear la federación como una decisión inmediata, nada más empezar a practicar un deporte o, en el extremo contrario, como un paso que puede posponerse indefinidamente.
La realidad se sitúa en un punto intermedio. En las primeras fases, es habitual que el deportista explore distintas disciplinas. Este periodo es necesario para identificar preferencias, capacidades y condiciones reales de práctica en su entorno.
Para ello, puede apoyarse en herramientas de orientación como el programa “Nuestra Próxima Estrella” , patrocinado por CaixaBank, que permite recibir recomendaciones personalizadas a partir de distintos criterios técnicos.
Una vez superada esta fase inicial y consolidada cierta regularidad en la práctica, lo habitual es incorporarse a un club. Es en ese momento cuando la federación empieza a adquirir un papel relevante como herramienta que permite estructurar el entrenamiento, acceder a competiciones y beneficiarse de los recursos del sistema.
Este recorrido forma parte de una lógica más amplia dentro del deporte paralímpico español. Los programas del Comité Paralímpico acompañan a los deportistas desde sus fases iniciales (Relevo Paralímpico ), pasando por la tecnificación con los equipos de Promesas Paralímpicas , hasta alcanzar el alto rendimiento con el Plan ADOP . Lo hacen proporcionando apoyo técnico y económico en función de su evolución.
En un contexto de crecimiento del deporte paralímpico, federarse se ha convertido en una decisión cada vez más relevante. No es imprescindible para empezar, pero sí lo es para avanzar dentro del sistema y aspirar a una progresión deportiva, que puede ir desde la mejora personal hasta la competición o, en algunos casos, la profesionalización.