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Clubes de barrio y entidades sociales: la microeconomía del tejido asociativo deportivo

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La atleta aspira a disputar el campeonato europeo y el mundial de triatlón este año y a participar en la copa de ciclismo paralímpico
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Eva Moral no es lo que parece: tras una lesión medular, se convirtió en campeona paralímpica, madre y referente de superación.
Ganadora de bronce en los Juegos de Tokio 2020, con múltiples medallas en campeonatos europeos y mundiales, ha demostrado que la resiliencia y el esfuerzo no tienen límites.

Tu historia con el triatlón había comenzado ya antes del accidente que te cambió la vida. ¿Cómo viviste ese cambio de practicar triatlón con un club deportivo local a enfocarte de lleno en el deporte de élite?
Siempre me ha gustado el deporte, pero cuando tuve el accidente, seguir divirtiéndome mientras lo practicaba se convirtió en un objetivo.
Empezaron a hablarme del triatlón paralímpico, de las bicicletas, las handbikes y las sillas de atletismo y, una vez que salí del hospital, lo probé y vi que me gustaba. Algo hizo clic en mi cabeza y decidí dedicarme de lleno.
En ese momento de mi vida, en el que consideraba entre comillas que lo había perdido todo, podía luchar por un sueño.
Me busqué un buen entrenador, me busqué material para poder practicar triatlón y me gasté todo el dinero que tenía, porque en los inicios no hay ningún tipo de apoyo económico. Fue una locura. Lo aposté todo.
¿En qué momento te diste cuenta de que podías llegar muy lejos en esta disciplina?
Cuando ya llevaba uno o dos años compitiendo internacionalmente, vi que tenía posibilidades, que se me daba bien. Siempre he sido muy disciplinada y supe que, si seguía por ese camino entrenando, duro y compitiendo, podía estar arriba.
¿Qué cualidades dirías que son indispensables en una triatleta que quiera dedicarse al deporte de élite?
Disciplina, disciplina, disciplina y disciplina. En el deporte hay que ser muy disciplinado, no solo entrenando, sino también descansando bien y alimentándose bien. No hay excusas. La motivación puede aparecer un día o dos. El resto, lo que hay es disciplina.
También cuenta la pasión por lo que haces, sobre todo en triatlón paralímpico, porque desgraciadamente no tiene los mismos apoyos ni visibilidad que el triatlón olímpico y hay veces que es duro.

Volviste a los Juegos Paralímpicos de Tokio, pandemia mundial, con un bronce en el bolsillo. En París competiste poco después de ser madre y te quedaste a pocos segundos del podio. ¿Cómo planteaste tu preparación para estas dos citas?
Tokio 2020 fueron mis primeros Juegos. Tenía muchísima ilusión y mucha fortaleza mental. Con la pandemia todo fue bastante duro psicológicamente, pero Ángel, mi entrenador, mi marido y padre de mi hija, me dijo que en los juegos de Tokio iba a contar muchísimo la fortaleza mental.
Iba sin ningún tipo de pretensión. Quería disfrutarlos y vivirlos, y volver con una medalla fue un sueño. Pero más sueño fue después quedarme embarazada, porque siempre había querido ser madre.
Es verdad que también quería estar en París y esta vez el periodo eran tres años e iba a estar muy complicado. Hubo momentos en los que dudé de poder clasificarme, momentos muy duros mentalmente, porque no sabía si iba a volver a mi mismo nivel.
Fue complicado porque estaba transitando por muchas emociones: la emoción de ser madre, la exigencia del deporte de alto nivel, la lactancia materna exclusiva… Todo aquello creo que mentalmente me pasó factura.
Llegué a París muy fundida, no tanto físicamente, porque llegué a unas condiciones físicas inimaginables, pero sí psicológicamente.
Me quedé a siete segundos de la medalla y en el autobús de vuelta a la Villa Olímpica le dije a Ángel: “vete preparando mañana el entrenamiento porque yo quiero estar en Los Ángeles”.
Y ahí estamos. Si todo sale bien, espero poder estar en triatlón y ciclismo, que es mi objetivo de este periodo.
De cara a los juegos de Los Ángeles, has declarado que te gustaría ser la primera deportista en silla de ruedas en competir triatlón y ciclismo. ¿Cómo ves tus posibilidades de volver con alguna medalla de los que serían tus terceros Juegos Paralímpicos?
Posibilidades de medalla, todas y ninguna. En triatlón, si no aparece de repente alguna deportista nueva en estos tres años que quedan, estamos todas muy similares en estado de forma. En las carreras, cuando no gana una, gana otra, y puede pasar cualquier cosa.
Mi objetivo siempre es ganar una medalla, pero en ciclismo lo veo más complicado porque es un deporte nuevo para mí. Sí que es verdad que si sale bien y el team relay -somos tres deportistas con tres handbikes- nos compaginamos bien, creo que España tiene ahí grandes posibilidades.
¿Cuáles son las próximas citas que estás preparando? ¿Qué objetivos te has marcado para esta temporada?
Este año el campeonato de Europa y campeonato del mundo de triatlón son en España. También iré a dos series mundiales que hay en Alemania. En ciclismo, quiero estar en algunas copas y poderme clasificar para el campeonato del mundo.
Este año podremos ver tu debut como actriz en la película Todos los Colores, donde interpretas a un personaje que se convierte en un referente para una adolescente. ¿Cómo te ves tú en la vida real en el papel de referente para chicas que se plantean dedicarse al deporte? ¿Qué les aconsejarías desde tu experiencia?
Pues ojalá sea referente, porque hay pocas chicas en este deporte y seguimos luchando, pero es muy difícil, muy complicado y creo que tenemos todavía muchos tabúes, y una de las cosas que me gustan mucho de la película es que se rompen muchos de ellos.
Se habla de cosas que parece que no se puede hablar o que son temas delicados. Se trata con toda normalidad del mundo. Ojalá, en la vida en general, una niña o una adolescente que esté en silla de ruedas, vea todas las posibilidades que tiene en la vida, tanto pasando por el deporte como cualquier otro sueño que tenga en su mente, que no le pare el hecho de estar en una silla de ruedas.
A las niñas y adolescentes que se quieran dedicar a esto les diría que disfruten del camino, que entrenen mucho y que se rodeen de buena gente que no le venda la moto, porque muchas veces cargamos de esperanzas a la gente de una manera que no es real.
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