Los españoles compran cada vez más online y la edad marca las mayores diferencias, según CaixaBank Research
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Los españoles compran cada vez más por internet y la edad se ha convertido en el principal factor que explica las diferencias en los hábitos de consumo. Los jóvenes lideran el comercio electrónico, la moda es la categoría más digitalizada y las tiendas físicas siguen siendo relevantes para muchos compradores.
En los últimos años, el consumo ha crecido a un ritmo cercano del 3 % y se ha consolidado como uno de los principales motores de la economía española junto con el turismo.
Hace años, la manera de consumir era casi uniforme para los distintos segmentos de edad, pero desde la llegada de las nuevas tecnologías y el auge del comercio digital, los patrones de consumo han cambiado.
Mientras una parte de la población sigue acudiendo a tiendas físicas para verificar la calidad del producto y ver si se adecua a sus necesidades antes de comprarlo, hay otra que cada vez crece más que prefiere realizar la operación a través de canales digitales.
Esta es una de las principales conclusiones del informe ¿Cómo compramos en España? ‘Scroll down & click’ , elaborado por CaixaBank Research, que traza una radiografía del consumidor digital por edad y sector y deja cinco conclusiones clave:
La pandemia marcó un punto de inflexión para el comercio electrónico en España. Aunque las compras online ya crecían antes de 2020, las restricciones de movilidad aceleraron una tendencia que hoy define gran parte de los hábitos de consumo de los españoles y ha impulsado el crecimiento del consumidor digital.
La vuelta a la normalidad no estancó el crecimiento de esta tendencia, ya que el gasto realizado a través de canales digitales sobre el gasto total ha seguido aumentando hasta acumular cerca de diez puntos porcentuales más que en 2019, según el análisis de CaixaBank Research.
En este sentido, podría decirse que la compra digital ha dejado de ser una alternativa ocasional para convertirse en una práctica habitual, pero esto no significa que el canal físico haya perdido toda su relevancia: los consumidores siguen alternando ambos modelos en función de sus necesidades y preferencias.
Si hay un grupo que está liderando la transformación del consumo en España, ese es el de los jóvenes.
Los economistas de CaixaBank Research afirman que este colectivo, que ya era el más digitalizado antes de la pandemia, destina la mayor parte de su gasto a compras a través de canales digitales.
Este fenómeno no responde únicamente a una cuestión de edad temporal, pues las nuevas generaciones actuales compran más por internet que los jóvenes de antes de la pandemia. Al mismo tiempo, quienes eran jóvenes hace unos años y ahora han alcanzado la edad adulta mantienen patrones de compra online superiores a los observados en generaciones anteriores cuando tenían la misma edad.
Todo ello sugiere que los hábitos digitales adquiridos no desaparecen con el tiempo, sino que tienden a consolidarse.
Uno de los hallazgos más llamativos del análisis de CaixaBank Research es que las diferencias en el uso del comercio electrónico no están relacionadas principalmente con la renta.
El avance de las compras digitales ha sido generalizado y se ha producido tanto en ciudades como en zonas rurales. También ha alcanzado a todos los niveles de ingresos. Antes de la pandemia, el peso del comercio electrónico era muy similar entre los distintos grupos de renta, y esa situación se mantiene actualmente, aunque con niveles de compra online más elevados para todos.
La edad, en cambio, sí marca diferencias significativas. Mientras los jóvenes concentran una parte muy importante de su gasto en internet, las personas mayores apenas han modificado sus hábitos de compra y el gasto online continúa representando menos del 10 % de su gasto total.
Entre ambos extremos se sitúan los consumidores de mediana edad, que han incrementado de forma notable el peso de las compras digitales.

La conclusión es clara: cuando se trata de explicar quién compra más por internet en España, la generación a la que pertenece un consumidor resulta más determinante que su nivel de ingresos.
No todas las categorías evolucionan al mismo ritmo. El sector de la moda es el que ha alcanzado una mayor penetración del comercio electrónico: tanto jóvenes como adultos realizan ya alrededor de un tercio de su gasto en moda a través de canales digitales.
Además, es la categoría donde se concentra una mayor proporción de consumidores eminentemente online. Aproximadamente uno de cada cinco jóvenes y adultos realiza más de la mitad de sus compras de moda por internet, según los datos de CaixaBank Research.
En el caso de los consumidores de mayor edad, aunque sus niveles de digitalización siguen siendo inferiores a los de los jóvenes, cerca del 8 % de sus compras de moda ya se realizan online.
Pero la moda no es el único sector que ha avanzado con las compras digitales: la restauración y la alimentación han incrementado el peso en los últimos años, especialmente entre los más jóvenes.
El crecimiento del comercio electrónico no implica necesariamente el declive del consumo presencial, dado que muchas personas siguen prefiriendo acudir a los establecimientos para ver y probar los productos antes de comprar.
Además, determinados acontecimientos continúan impulsando de forma significativa el gasto físico. Un ejemplo de ello fue la celebración del Mundial de Fútbol. Los días que jugó la selección española, el gasto presencial en bares aumentó un 36,3 % respecto a una jornada habitual. Entre los jóvenes, el incremento alcanzó el 70,6 %.
Curiosamente, esos mismos eventos también impulsaron el gasto digital en restauración. Los pedidos realizados a través de plataformas online crecieron un 43,3 % respecto a un día normal.
Los economistas de CaixaBank Research afirman que la convivencia entre ambos canales refleja una realidad cada vez más evidente: los consumidores utilizan distintas formas de compra según el contexto, el momento y la experiencia que buscan.
El estudio dibuja una transformación profunda en los hábitos de consumo de los españoles, con unos consumidores jóvenes cada vez más digitalizados, unos adultos que se han incorporado con fuerza a los canales online y unos séniors que todavía muestran preferencia por la compra presencial.
Este cambio no parece coyuntural y muestra que cuanto más tiempo se mantiene un hábito de consumo, más difícil resulta modificarlo.


