Bajar el consumo de energía, aprovechar los alimentos y reutilizar ayuda a ahorrar antes de las fiestas y a reducir residuos
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Para ahorrar en Navidad de forma sostenible empieza varias semanas antes: ajusta la calefacción, revisa tu tarifa energética y reserva el ahorro conseguido. Durante las fiestas, fija un presupuesto por categorías, planifica los menús según el número de comensales, reutiliza decoración y envoltorios y prioriza regalos útiles, reparados, reacondicionados o de segunda mano.
Las fiestas llegan cargadas de expectativas de descanso y diversión, pero también de gastos. De hecho, la Navidad concentra una parte importante del desembolso anual en pocas semanas.
La última encuesta navideña disponible de OCU, correspondiente a 2025, estimaba que los españoles gastarían una media de 796 euros por persona. Los regalos absorbían 370 euros; las comidas y cenas, 132; los viajes, 117. Además, el 52 % de los encuestados creía que terminaría gastando más de lo previsto.
Hablamos de gastos importantes, por eso, si te preguntas cómo ahorrar en Navidad, conviene empezar a prepararla con antelación, algo que se puede hacer actuando sobre dos frentes.
El primero de ellos consiste en reducir algunos gastos recurrentes del hogar durante el otoño y reservar ese ahorro para financiar parte de las celebraciones.
El segundo pasa por aplicar durante las propias fiestas hábitos que reduzcan las compras innecesarias o impulsivas, la energía consumida y el desperdicio.
Algunos métodos para ahorrar dinero en casa se pueden poner en práctica ya en otoño.
Se trata sobre todo de reducir el consumo energético, un gasto que tiende a aumentar en cuanto se reducen las horas de luz y el termómetro empieza a bajar.
El objetivo consiste en llegar a las Navidades con las facturas lo más ajustadas posible.
Cuando los días se acortan, se suele pasar más tiempo en casa. Optimizar la calefacción en otoño es, por tanto, un buen punto de partida: cualquier mejora realizada previamente seguirá generando ahorro durante todo el invierno, Navidades incluidas.
Mantener la calefacción alrededor de 20-21 ºC es una de las medidas más sencillas para contener su consumo. Según el IDAE , cada grado adicional puede elevar alrededor de un 7 % el consumo destinado a climatización.
También estima que instalar válvulas termostáticas en los radiadores o termostatos programables puede ahorrar entre un 8 % y un 13 % de energía.
Muchas mejoras en el consumo energético requieren poco desembolso. Colocar burletes en puertas y ventanas que tengan filtraciones, cerrar persianas y cortinas durante la noche, purgar los radiadores y adaptar el horario de la calefacción a las horas reales de ocupación ayudan a reducir las pérdidas de calor.
Si hay que sustituir un equipo, conviene valorar su eficiencia y el gasto que generará durante toda su vida útil, además de su precio de compra. No se trata de escatimar dinero para dedicarlo a las compras navideñas, en estos casos es más conveniente tener en cuenta el ahorro a largo plazo.
También merece una revisión la tarifa eléctrica. Según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), casi la mitad de los consumidores domésticos tenía en 2024 contratos con precios diferentes según la hora del día.
En esos casos, trasladar parte del consumo a las horas más baratas podía generar ahorros de entre un 9 % y un 15 % anual en la factura.
Programar el lavavajillas, la lavadora o la carga de algunos dispositivos permite aprovechar esas diferencias sin reducir su uso.
Ya en plenas fiestas, la decoración puede seguir el mismo principio.
Las luces LED del árbol de Navidad, del belén o del balcón tampoco necesitan permanecer encendidas durante todo el día. Aunque su consumo sea reducido, limitar las horas de funcionamiento disminuye el gasto.
Además, reutilizar luces, adornos, bolsas y envoltorios resistentes evita repetir cada diciembre compras destinadas a unas pocas semanas de uso.
Cuando haya que renovar algún elemento, elegir productos duraderos y eficientes permite extender el ahorro durante varias Navidades.
Muchos trucos para ahorrar dinero se pueden poner en práctica durante las propias Navidades.
Se trata de revisar nuestros hábitos y aplicar un consumo responsable en Navidad que permita reducir tanto el gasto como el desperdicio.
En Navidad, las cocinas suelen trabajar durante más horas, con fogones y hornos encendidos para preparar cenas y comidas familiares. Cuando la tarifa energética lo permita, concentrar las elaboraciones más largas en las franjas más económicas puede ayudar a contener el consumo.
La alimentación adquiere además especial importancia en unas fechas en las que aumentan las comidas en casa, de manera que el ahorro puede buscarse tanto en la energía empleada para cocinar como en la propia compra.
De hecho, los hogares españoles desperdiciaron en 2024 alrededor de 1.097 millones de kilos o litros de alimentos y bebidas, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación .
La cifra descendió un 4,3 % respecto al año anterior y fue la más baja desde que existen registros, aunque sigue mostrando el margen disponible para aprovechar mejor los alimentos que entran en casa. Hay que tener en cuenta que, según el Ministerio, cerca del 78 % del desperdicio doméstico correspondió a productos que ni siquiera llegaron a utilizarse.
En Navidad, planificar el menú según el número real de comensales permite ajustar cantidades, utilizar los mismos ingredientes en distintos platos y congelar aquello que no se vaya a consumir a tiempo.
La planificación también protege el presupuesto frente a las compras de última hora. OCU constató en 2025 que su cesta de alimentos típicamente navideños resultaba alrededor de un 4 % más cara que un año antes y un 59 % más cara que diez años atrás.
Los regalos son otra de las partidas que más pesan en el presupuesto navideño.
Antes de comprar, conviene comprobar qué necesita realmente la persona que va a recibirlos y valorar alternativas como reparar un dispositivo, recurrir a productos reacondicionados o de segunda mano, intercambiar libros y juguetes o regalar una experiencia.
Además de reducir el consumo de materiales, algunas de estas opciones permiten alargar la vida útil de productos que ya existen y recortar el desembolso.
Antes de abordar cada partida del gasto navideño, lo más útil es fijar con antelación un presupuesto general que distinga cuánto se destinará a regalos, comidas, desplazamientos y ocio.
Si cada apartado tiene un límite antes de empezar a comprar, resulta más fácil establecer prioridades.
Los euros liberados durante las semanas anteriores gracias a una casa más eficiente pueden formar parte de ese presupuesto, mientras que planificar los menús, reutilizar y reparar ayudan a contenerlo cuando llegan las fiestas.
Para la redacción de este artículo se han consultado las siguientes fuentes:


