VOLUNTARIADO
¿Qué aporta el voluntariado corporativo a las empresas?

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Historias como las de Lourdes y Paloma reflejan el impacto de Voluntariado CaixaBank: más de 13.000 mayores acompañados en 2026.
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“¿Pero qué es eso de hablarme de usted?”. Esa fue una de las primeras frases que Lourdes García escuchó al otro lado del teléfono cuando llamó a Lucía por primera vez. Apenas llevaban unos minutos hablando cuando la mujer soltó otra frase que terminó marcando la relación entre ambas: “Aquí la que te ha adoptado he sido yo a ti”.
Cinco años después, Lourdes sigue visitando a Luci, como ella la llama, siempre que puede. Lo que comenzó como una iniciativa de acompañamiento telefónico a personas mayores de Voluntariado CaixaBank acabó convirtiéndose en una relación que ya forma parte de la vida cotidiana de ambas. “Para mí ya no es voluntariado, es mi abuela”, resume Lourdes, empleada de CaixaBank en una oficina de Madrid.
Durante los meses más duros de la pandemia, Lourdes siguió trabajando presencialmente en el banco mientras muchas personas mayores permanecían aisladas en sus casas. “Empecé a pensar mucho en la soledad”, recuerda. A través de Voluntariado CaixaBank descubrió entonces distintas iniciativas de acompañamiento telefónico y decidió apuntarse al programa.
Con Lucía conectó desde la primera conversación. Durante meses hablaron largas horas por teléfono, compartiendo historias, bromas y confidencias. “La primera vez estuvimos dos horas hablando”, recuerda Lourdes.
“Me decía que nada de hablarle de usted y parecía que nos conociéramos de toda la vida”. Más adelante llegaron las visitas, los paseos y hasta una escapada al Casino de Torrelodones para celebrar el 90 cumpleaños de Lucía. “Era su máxima ilusión”, cuenta entre risas.



Con el tiempo, la relación dejó de parecerse a cualquier idea convencional de voluntariado. Lourdes empezó a integrarla poco a poco en su vida cotidiana. “Mis amigos y mi familia saben perfectamente quién es Luci. Ya forma parte de mi vida”, explica.
Cuando Lucía tuvo que ser ingresada en el hospital hace un tiempo, Lourdes recuerda la preocupación de no conseguir localizarla durante varios días: “Yo sabía que tenía sobrinos, pero sentía una preocupación real. En ese momento te das cuenta de hasta qué punto esa persona ya es importante para ti”.
Hoy la situación es diferente. Lucía vive en una residencia y mantiene una vida mucho más activa allí. “Ahora muchas veces no me coge el teléfono porque tiene bingo o está haciendo actividades”, cuenta Lourdes. Pero el vínculo sigue intacto. “Cuando voy a verla, aunque sea veinte minutos, me voy feliz”.
Historias como la suya son cada vez más frecuentes dentro de las iniciativas de acompañamiento a personas mayores impulsadas por Voluntariado CaixaBank. Solo entre enero y abril de 2026, el programa ha desarrollado más de 1.500 actividades dirigidas al colectivo sénior, y ha beneficiado a más de 13.000 beneficiarios y ha sumado cerca de 5.000 horas de voluntariado.
La mayor parte de estas acciones están vinculadas precisamente al acompañamiento: 1.449 actividades y más de 11.700 personas mayores atendidas en solo cuatro meses. Talleres, visitas a residencias, paseos, actividades lúdicas o simplemente conversaciones que buscan combatir la soledad no deseada y generar espacios de conexión.
Durante el Mes Social, que celebra este mes de mayo y principios de junio su cuarta edición, se desarrollarán además más de 200 actividades específicas dirigidas a personas mayores en distintos puntos de España, con impacto previsto sobre más de 12.200 beneficiarios.
Cada una de estas cifras tiene detrás personas con nombres y apellidos. En Parla, Paloma Rodríguez, empleada de CaixaBank desde hace casi 30 años, participa desde hace tiempo en actividades de voluntariado vinculadas a personas mayores y reconoce que, en los últimos años, ha querido implicarse todavía más.
“Ahora tengo a mis hijos mayores y quería dedicar más tiempo a hacer algo por los demás”, explica. En su caso, el acompañamiento a personas mayores tiene además una conexión muy personal. “Piensas mucho en tus padres, en tus suegros… y empatizas todavía más”.
La relación de Paloma con la Residencia Nuestra Señora de La Soledad de Parla comenzó el año pasado con un bingo musical organizado junto a otros voluntarios. La experiencia funcionó tan bien que, desde entonces, las visitas se han repetido. “Siempre que vamos nos piden que volvamos”, cuenta. “Cuando llegamos con el polo azul ya saben que hay fiesta”.
Ahora tengo a mis hijos mayores y quería dedicar más tiempo a hacer algo por los demás
Paloma Rodríguez
Empleada de CaixaBankA finales de mayo, dentro de las actividades del ‘Mes Social’, Paloma participó junto a otros voluntarios en unas “olimpiadas” organizadas en la residencia. Cerca de 80 residentes del centro participaron en juegos, dinámicas en grupo, música y una entrega de medallas elaboradas artesanalmente por los propios voluntarios. La actividad terminó con canciones, bailes improvisados y una merienda compartida entre residentes y voluntarios.
Paloma recuerda especialmente la implicación de muchos mayores durante toda la jornada. “Hay personas que, a lo mejor, normalmente participan menos, pero ese día se animaban, se reían y querían estar en todo”, explica.
Para ella, más allá de la actividad concreta, el valor está en la cercanía que se genera. “Cuando te acercas, te cogen de la mano, te quieren dar dos besos y sonríen. Ahí te das cuenta de lo importante que es simplemente dedicarles tiempo”.
Ese contacto continuado ha hecho que muchos voluntarios terminen conociendo bien a algunos residentes. “Ellos quizá, a veces, no recuerdan nuestros nombres, pero nosotros sí nos acordamos perfectamente de ellos”, cuenta Paloma. “Y cuando vuelves y ves que se alegran de verte, entiendes el impacto que tienen estas actividades”.
Detrás de las cifras hay historias que rara vez terminan cuando acaba la actividad. Muchas continúan después en forma de llamadas, visitas improvisadas o relaciones que terminan integrándose en la vida cotidiana de voluntarios y personas mayores.
“Muchas veces piensas que vas a ayudar, pero acabas llevándote muchísimo más de lo que das”, reconoce Lourdes. Paloma comparte una sensación parecida después de cada visita a la residencia. “Verles sonreír ya te cambia el día a ti también”.

Con más de 20 años de trayectoria, Voluntariado CaixaBank se ha consolidado como una de las mayores iniciativas de voluntariado corporativo en España. Actualmente moviliza a cerca de 24.000 voluntarios y colabora con alrededor de 2.500 entidades sociales en todo el país. Solo en 2025 participaron en actividades solidarias más de 19.000 empleados de la entidad, cerca de la mitad de la plantilla.
En muchos casos, el voluntariado empieza con una actividad puntual y termina convirtiéndose en algo mucho más difícil de definir: una rutina compartida, una llamada esperada o alguien que deja de sentirse solo.