Economía circular
Diseño circular: esbozando la sostenibilidad del futuro

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El programa ReUtilízame alarga la vida útil de materiales donados y mejora el equipamiento de entidades sociales
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Desde primera hora, el hall del Hotel Catalonia Ramblas se llena del trasiego incesante de turistas y hombres y mujeres de negocios. Entre escenas de check-in y de check-out, de maletas y maletines, ‘se cuela’ la imagen de varios empleados del hotel que transportan grandes cajas de televisores, monitores de ordenador y varios colchones.
Podría parecerlo, pero no se trata de una mudanza, aunque el hotel haya renovado hace unos días parte de su mobiliario y de los equipos informáticos de la Gerencia. Se trata de una escena que simboliza una nueva manera de entender la solidaridad y la sostenibilidad por parte de las empresas.
Los embalajes tienen por objetivo convertir los materiales excedentes en buen estado en oportunidades para entidades sociales que trabajan en su día a día para mejorar la vida de colectivos vulnerables.
Este es el espíritu de ‘ReUtilízame’, el programa de economía circular impulsado por CaixaBank que conecta empresas, como Hoteles Catalonia, con entidades sociales que necesitan esos objetos para desarrollar sus actividades o, directamente, para sus usuarios en riesgo de pobreza.
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Se trata de una cadena solidaria y, también, sostenible que, como destaca Jordi Córdoba, subdirector del Hotel Catalonia Ramblas y portavoz de Catalonia Hotels & Resorts: “contribuye a alargar la vida útil de los materiales donados, a mejorar la vida de las personas de nuestras comunidades y a reducir la cantidad de residuos”.
En esa mañana, más de 62 objetos salen por la puerta de un salón en el que, habitualmente, se celebran congresos. En el exterior del hotel, varias furgonetas de cuatro entidades sociales de Barcelona esperan para poner rumbo a su destino: la Asociación Ágape, la Fundació Fàtima, la Fundació Privada Trinijove y la Societat Adrianenca de Protecció Civil.
La primera de las furgonetas apenas recorre 2,5 kilómetros. La Asociación Ágape, centrada en la inclusión social de personas en situación de vulnerabilidad y en el reparto de alimentos y acompañamiento, recibe cuatro colchones que contribuyen a mejorar el descanso de familias que se encuentran en momentos de dificultad.
El segundo de los vehículos tiene como origen la Societat Adrianenca de Protecció Civil, en la localidad de Sant Adrià de Besòs. Su presidente, Juan Vizcaíno, explica orgulloso que los 32 televisores que acaban de descargar “serán repartidos, a través de Cáritas de Sant Adrià del Besòs, a 32 familias de la población”. Algunos como Gabriel y Yolanda recogen el suyo con grandes sonrisas.
La tercera furgoneta recorre poco más de 10 kilómetros por la ciudad. Voluntarios de la asociación Fundació Privada Trinijove esperan en la puerta para recoger los 13 monitores de ordenador que permitirán reforzar los programas de formación digital de la entidad social que trabaja, desde los años 80, en la inserción sociolaboral de personas en riesgo de exclusión social.
El último de los coches llega hasta la Fundació Fàtima que, a 7 kilómetros del centro de Barcelona, acoge, acompaña y cuida a niños, jóvenes y personas mayores. Allí llegan tres televisores que serán utilizados en los espacios comunes del centro. Andreu Villalba, gerente de la Fundació Fàtima, agradece poder “dar una segunda vida útil” a un material que tiene claro que “aprovecharán tanto nuestros chicos como las personas mayores”.
Compromiso empresarial y social, trabajo en equipo y emoción se mezclan a lo largo de la mañana, sobre todo cuando se realizan las entregas.
“Con ‘ReUtilízame’ hemos creado un puente entre empresas y entidades sociales. A través de la plataforma, las empresas, sean o no clientes, pueden donar sus materiales excedentes a asociaciones, fundaciones y ONGs que trabajan con personas en situación de vulnerabilidad. Con ello queremos incidir en tres aspectos clave: ser más sostenibles, fomentar la economía circular y favorecer la cohesión social”, explica la directora de Red Solidaria y Proyectos Sociales de CaixaBank, Gloria Cid.

Catalonia Hotels & Resorts es una de las cinco empresas participantes en ‘ReUtilízame’ que más material ha donado desde la puesta en marcha del programa en 2020, casi 4.300 artículos. Solo en Barcelona, el programa ha alcanzado los 37.000 objetos donados, ha beneficiado a más de 170 entidades sociales y ha movilizado a 34 empresas comprometidas con la economía circular.
Pero su capilaridad se extiende por todo el país y las cifras así lo reflejan. En estos cinco años, ‘ReUtilízame’ ha permitido que más de 100 empresas de todas las comunidades autónomas donen cerca de 225.000 objetos a 1.000 entidades sociales en toda España.
El funcionamiento del programa es tan sencillo como eficaz. A través del portal https://cabkreutilizame.com/, las empresas registradas publican los materiales que desean donar —desde mobiliario y equipos informáticos hasta electrodomésticos o material audiovisual—, acompañados de fotografías y descripciones.
Las entidades sociales inscritas en la iniciativa pueden solicitar los artículos que necesiten para sus proyectos. CaixaBank supervisa el proceso para garantizar que la información sea correcta y que las donaciones lleguen a destino de forma segura. El impacto no solo se mide en el número de artículos entregados, sino también en la contribución del programa a un modelo económico más responsable.
Las empresas participantes reducen costes de almacenaje y cumplen con la Ley de Residuos y Suelos Contaminados, que prohíbe destruir excedentes no vendidos de textiles, electrodomésticos o juguetes. A su vez, colaboran con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente el 12 (producción y consumo responsables) y el 17 (alianzas para lograr los objetivos).
‘ReUtilízame’ demuestra que la economía circular no es solo un concepto ligado al medioambiente, sino también una herramienta capaz de transformar realidades sociales.
El programa articula una red en la que empresas, entidades sociales y personas en situación de vulnerabilidad se benefician ya sea reduciendo excedentes, optimizando recursos o accediendo a productos esenciales. El resultado es una cadena de valor que no solo evita el despilfarro, sino que refuerza el tejido comunitario y genera nuevas oportunidades que, en este caso, arrancaron en el hall de un hotel.