La Unión Europea propone crear varias versiones del mismo perfil para destacar la experiencia más relevante en cada candidatura
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¿Por qué querría alguien tener varios currículos? Lo creas o no, esto es algo cada vez más extendido. El objetivo consiste en adaptar lo que contamos de nosotros en el curriculum a cada candidatura para maximizar nuestras opciones. Así que la pregunta debería ser: ¿por qué no tener dos CV o más en lugar de uno solo?
Un ingeniero industrial puede optar a un puesto de operaciones en una fábrica y, al mismo tiempo, presentarse a una vacante de ventas técnicas en una empresa del mismo sector. Un periodista puede aspirar a un empleo en una redacción o a otro en comunicación corporativa. Un administrativo puede encontrar oportunidades tanto en gestión documental como en atención al cliente.
En todos esos casos, la trayectoria profesional es la misma, aunque las competencias que interesan a cada empresa no siempre coinciden.
Esa es una de las razones por las que la plataforma Europass , impulsada por la Comisión Europea, permite generar distintas versiones del currículum a partir de un único perfil.
El usuario conserva toda su información profesional y decide qué experiencia, competencias o logros quiere destacar en función de cada candidatura. El objetivo consiste en presentar el mismo recorrido de la forma más útil para quien lo va a evaluar.
De hecho, cuando una empresa publica una oferta para un puesto comercial, espera encontrar referencias a la negociación con clientes, el desarrollo de negocio o la consecución de objetivos desde las primeras líneas del currículum.
Si busca un responsable de operaciones, probablemente prestará más atención a la planificación, la coordinación de equipos o la mejora de procesos.
Por ese motivo, tener dos CV, o incluso más cuando se aspira a perfiles profesionales diferentes, se ha convertido en una práctica cada vez más habitual. Plataformas especializadas como LinkedIn permiten tener dos o más CV almacenados en el perfil para enviar a las distintas candidaturas a las que opte el usuario.
La diferencia entre una versión y otra está en la selección y el orden de la información, no en los hechos, que siempre deben ser veraces. Un mismo recorrido profesional puede responder a necesidades distintas sin dejar de ser exactamente el mismo.
Para adaptar el CV a distintas versiones existen pautas oficiales del Servicio Público de Empleo Estatal. No obstante, antes de escribir un currículum nuevo, es preciso definir para qué tipo de puesto se utilizará cada versión.
Cuanto más claro sea el objetivo profesional, más fácil resultará decidir qué experiencias, competencias o logros deben aparecer en primer plano. El resto de la trayectoria puede mantenerse prácticamente igual.
La propia descripción de la oferta ofrece pistas sobre cómo orientar el contenido. Si una empresa insiste en la gestión de proyectos, la negociación con clientes o el análisis de datos, conviene que esas competencias aparezcan con claridad siempre que formen parte de la experiencia profesional del candidato.
Utilizar un lenguaje próximo al de la oferta también facilita la lectura del currículum y ayuda a identificar con rapidez las capacidades más relevantes.
En muchas candidaturas tampoco es necesario modificar en profundidad el currículum: la propia carta de presentación puede cumplir esa función de contextualización al explicar por qué una determinada experiencia resulta especialmente útil para ese puesto o qué parte de la trayectoria profesional guarda una relación más directa con la vacante.
Actualizar ese texto suele requerir menos tiempo y permite mantener un único documento de base para la mayoría de los procesos de selección.
¿Te gustaría ver cómo destacar las competencias que se valoran en distintas candidaturas en supuestos prácticos?
Aquí tienes dos ejemplos en los que la formación es idéntica, pero lo que cambia es el enfoque de las capacidades que se ponen en valor.
Imagina que has trabajado tres años como responsable de tienda y quieres optar a dos puestos: uno relacionado con gestión de equipos y el otro, más orientado a ventas.
¿Qué competencias y logros destacarías en cada uno de ellos? Aquí tienes dos posibles ejemplos.
CV orientado a gestión de equipos:
CV orientado a ventas:
¿Te das cuenta? Tu experiencia es la misma, pero los que cambian son las características y éxitos que decides destacar.
En este caso, eres un graduado en Matemáticas que se incorpora a dos candidaturas: una más orientada a ciencia de datos y otra, a negocios.
CV orientado a ciencia de datos:
- Titular profesional: graduado en Matemáticas especializado en análisis de datos, modelización estadística y visualización para la toma de decisiones.
- Experiencia y proyectos destacados:
CV orientado a consultoría de negocio
- Titular profesional: graduado en Matemáticas con experiencia en resolución de problemas complejos, análisis de información y elaboración de recomendaciones estratégicas.
- Experiencia y proyectos destacados:
De nuevo, misma formación, misma experiencia, pero poniendo en valor distintos puntos fuertes en función de la oferta.
Según el Informe InfoJobs Esade Estado del mercado laboral 2025 , millones de personas presentan candidaturas cada año a través de la plataforma, un volumen que obliga a los candidatos a cuidar cada detalle desde el primer contacto con la empresa.
En ese contexto, un currículum bien orientado puede ayudar a que la experiencia más relevante aparezca antes y resulte más fácil de identificar. Sin embargo, no todos los profesionales necesitan mantener varias versiones de su currículum.
Quien desarrolla una carrera muy especializada suele poder actualizar un único documento a medida que incorpora experiencia o nuevas responsabilidades.
La situación cambia cuando una misma trayectoria permite acceder a oportunidades profesionales distintas o durante los primeros años de carrera, una etapa en la que es habitual explorar varios caminos antes de definir una especialización.
En esos casos, preparar dos versiones del CV puede ahorrar tiempo y ofrecer mejores resultados que modificar un mismo documento para cada candidatura.
Un recién graduado que aspira tanto a puestos relacionados con su formación como a otros donde valora especialmente competencias transversales sería un buen ejemplo.
Aunque postularse para una docencia o para trabajar en una librería sea algo diferente, no hace falta inventar una trayectoria diferente. Basta con reorganizar la información para responder mejor a lo que busca cada empresa.
Hace apenas unos años era habitual desarrollar toda una carrera dentro de una misma especialidad. Hoy muchos profesionales cambian de funciones, de sector o combinan experiencias que les permiten acceder a oportunidades muy distintas.
En ese contexto, disponer de más de una versión del currículum deja de ser una medida de emergencia para convertirse en una forma de reflejar una trayectoria profesional cada vez menos lineal.


