El SDDR añadirá un depósito de al menos 10 céntimos a ciertos envases de bebidas que recuperarás al devolverlos
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El Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) añade un depósito a determinadas botellas y latas de bebidas. Cuando el consumidor devuelve el envase vacío en un punto autorizado, recupera el importe pagado. Su objetivo es aumentar la recogida y reciclaje de envases y reducir residuos.
Si tienes cierta edad, es posible que recuerdes una práctica muy común en España hace décadas: llevar a la tienda los cascos de vidrio vacíos de las botellas para recuperar una pequeña cantidad de dinero. Esta práctica puede volver pronto, pero con otros envases como latas y botellas de plástico. Lo hará posible el sistema SDDR que se implantará próximamente.
En concreto, el SDDR añadirá un pequeño depósito al precio de las bebidas envasadas y lo devolverá cuando se entregue el envase vacío.
Aunque se suele manejar noviembre de 2026 como fecha de referencia para su puesta en marcha, todavía quedan cuestiones importantes por aclarar.
El Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR) tiene como objetivo facilitar la recuperación y reciclaje de envases de un solo uso para bebidas. Se financia mediante una tasa que pagan los productores de bebidas por poner los envases en el mercado.
En la práctica, funcionará como una pequeña fianza: al comprar una bebida envasada, el consumidor pagará un importe extra que recuperará íntegramente al devolver el envase vacío.
Aunque hace muchos años que esta práctica ya no se ve en España, sí que es habitual en otros países. El sistema de retorno de envases en Alemania lleva ya dos décadas en funcionamiento y Portugal puso el suyo en marcha hace unos meses.
Ahora, el despliegue del SDDR llega a España, contemplado tanto en la legislación del país como en la europea (Reglamento UE 2025/40 sobre envases).
Concretamente, el Real Decreto 1055/2022 de envases y residuos de envases estableció en su día que, si España no alcanzaba unos objetivos mínimos de recogida separada de botellas de plástico, el SDDR pasaría a ser obligatorio. El objetivo para 2023 era del 70 %, pero la cifra real se quedó en el 41,3 %, según el informe de recogida separada del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO).
Ese informe se publicó el 22 de noviembre de 2024 y activó un plazo de dos años para que los productores que introducen los envases en el mercado pusieran en marcha un sistema de depósito, devolución y retorno. Ese plazo está estipulado en el propio RD 1055/2022.
Es de ahí de donde surgió la fecha que se suele manejar para su hipotética puesta en marcha (el 22 de noviembre de 2026), aunque, como veremos un poco más adelante, es poco probable que se pueda cumplir.
¿Cómo se llevaría el sistema a la práctica? La mecánica del SDDR será sencilla para el consumidor, aunque exigirá un importante despliegue a nivel logístico y administrativo.
Según prevé la legislación, cada envase incluido en el SDDR requerirá un depósito de 10 céntimos o más que se cobrará en el momento de la compra. Esta cantidad forma parte del denominado sistema de devolución de envases y se recuperará íntegramente al devolver el recipiente vacío.
Como explica la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) , no se trata de un recargo, sino más bien de una cantidad que se entrega y que se podrá recuperar después, al devolver el envase.
Eso sí, si no devuelve el envase, el consumidor no podrá recuperar el depósito, cuyo importe se destinará a mejorar el funcionamiento del sistema o a acciones de información.
En el ticket de compra, el depósito aparecerá separado del precio y no se le aplicará IVA, según indica la OCU.
Para recuperar el depósito por cada envase, se barajan varias vías:
En otros países europeos el dinero se devuelve en efectivo, como descuento en la compra, por transferencia o incluso como donación a entidades sociales. En España, todavía falta por concretar la fórmula que se adoptará finalmente.
El SDDR se centra en envases de bebidas de hasta 3 litros y de un solo uso: agua, zumos y néctares, refrescos, bebidas energéticas e isotónicas y algunas bebidas alcohólicas.
Según la guía práctica de Ecoembes sobre el SDDR , el ámbito obligatorio se limita, con carácter general, a botellas de plástico y latas. La OCU incluye también los briks de bebidas no lácteas, un punto que tendrá que aclarar un nuevo real decreto , que será el que transpondrá el Reglamento Europeo sobre Envases a la legislación española.
En cualquier caso, según detalla Ecoembes, quedarán fuera del sistema:
Tampoco se incluirá en el SDDR el vidrio, que ya cuenta con buenos niveles de recogida.
A pocas semanas de la supuesta fecha para su puesta en marcha, el sistema todavía presenta algunas cuestiones pendientes de concreción. A continuación, resumimos las más importantes.
Para empezar, la fecha de puesta en marcha del SDDR (noviembre de 2026) no es definitiva. Como recoge El Periódico , el Ministerio para la Transición Ecológica está preparando un reglamento que determinará cuándo entra en vigor.
Hasta entonces, la normativa europea da un margen de tres años más para su implantación, hasta 2029, por lo que podría retrasarse hasta entonces.
El sistema de retorno de envases no tiene todavía un operador autorizado.
Hay una serie de organismos que aspiran a gestionarlo (Asociación SDDR para España, Procircular y Ecoembes). Según declararon a finales de septiembre a Foodretail , ya han pedido autorización para hacerlo, pero todavía no se ha resuelto.
Tampoco están totalmente definidos los detalles que permitirán llevar a la práctica el sistema de recogida de envases. Quedan pendientes algunas cuestiones clave:
Se trata de factores esenciales en el diseño del modelo que todavía no están aclarados.
En principio, los comercios serán el engranaje central del sistema: cobrarán el depósito, aceptarán los envases y reembolsarán el dinero.
Además, supermercados e hipermercados deberán instalar máquinas, reservar espacio de almacenaje, así como adaptar sus cajas y sistemas informáticos.
El sistema completo podría necesitar entre 20.000 y 35.000 máquinas repartidas por todo el territorio y gestionaría más de 2.000 millones de euros anuales en depósitos, según ha publicado Retema . Los comercios de barrio, con menos espacio, recurrirán probablemente a la devolución manual.
Más de 50 países aplican ya sistemas de este tipo. En Alemania y los países nórdicos las tasas de recuperación de envases superan ampliamente el 90 %, según Greenpeace .
Con independencia de cuándo arranque en España, el SDDR cambiará la forma de ver los envases. Con su entrada en vigor, muchos envases de bebidas dejarán de ser residuos que se tiran siempre para convertirse en algo con valor.
La clave real para el éxito del sistema estará en que devolver un envase resulte sencillo, casi tanto como comprar una bebida. Hasta entonces, el contenedor amarillo seguirá siendo el destino correcto de briks, latas y botellas de plástico.
Para la redacción de este artículo se han utilizado las siguientes fuentes:


