FINANZAS SOSTENIBLES
Sin sostenibilidad no hay rentabilidad

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Hacer la compra se convertirá en un hábito que fomente el consumo responsable y la economía circular
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España cuenta con más supermercados que nunca: 2024 concluyó con 23.617 establecimientos repartidos por todo el territorio .
Esta actividad cotidiana, que es un ritual para muchas personas, está evolucionando para convertirse en una práctica más sostenible.
Teniendo en cuenta la eficiencia, el consumo responsable o la reducción del impacto de nuestras acciones en el medioambiente, desgranamos algunas de las tendencias que configurarán los supermercados del futuro.
La venta a granel está resurgiendo como una alternativa eficiente y sostenible frente al consumo masivo de productos empaquetados. El impacto ambiental del plástico es una preocupación creciente en la sociedad y este modelo de compra permite a los consumidores reducir significativamente el uso de envases y minimizar el desperdicio de alimentos.
Por un lado, la compra a granel permite a los consumidores adquirir solo la cantidad que desean o necesitan, con lo que se promueve un consumo más racional. Los beneficios de esta decisión repercuten en el medioambiente y en la economía doméstica, ya que podemos ajustar las compras a nuestro presupuesto y necesidades reales.
A esto hay que sumar el ahorro que implica la eliminación de envases y envoltorios innecesarios, pues reducen los costes de producción y distribución, lo que ofrece precios más accesibles.
En consecuencia, algunos supermercados y tiendas especializadas han comenzado a implementar secciones de productos a granel con dispensadores que facilitan un uso higiénico y eficiente . Cereales, legumbres, frutos secos e incluso productos de limpieza pueden adquirirse sin envases desechables.
Siguiendo esta filosofía de consumo responsable, algunos establecimientos ya cuentan con un sistema de envases reutilizables o incentivan a los clientes a llevar sus propios recipientes.
Los envases biodegradables y reutilizables empiezan a ser una realidad en muchas grandes superficies para optimizar los objetivos de minimizar residuos e impacto.
Maíz, celulosa o algas marinas ya se usan en la fabricación en envases y envoltorios, gracias a lo cual se ofrece una alternativa más ecológica a los plásticos convencionales. Además, algunos envases incluso cuentan con propiedades compostables, es decir, pueden transformarse en abono sin necesidad de procesos industriales complejos.
Por otra parte, la reutilización también juega un papel clave en la reducción de residuos. Los sistemas de envases retornables, en que los clientes pueden llevar su propio recipiente o devolver los envases usados para su limpieza y reutilización, comienzan a surgir en algunos supermercados.
Gracias a estos sistemas, se reduce la producción de nuevos envases y se promueve un modelo de consumo más responsable.
Profundizando en los envases biodegradables y la reutilización, la economía circular juega un papel clave. Grandes marcas y pequeños productores están participando de este modelo, con el que contribuyen a la creación de una industria más sostenible a través de la regeneración de materiales y la reducción de desechos.
La tecnología actual nos permite abordar la preocupación por la procedencia y el impacto ambiental de los productos que adquirimos. En este sentido, el blockchain permite registrar cada etapa del proceso de producción y distribución de un alimento de manera segura e inalterable.
A través de códigos QR o aplicaciones móviles, los consumidores pueden acceder a información detallada sobre el origen de un producto, cómo ha sido cultivado, procesado y transportado e incluso conocer sus certificaciones de sostenibilidad.
Una ventaja más de esta tecnología es que reduce el riesgo de fraude alimentario y fortalece la credibilidad de las marcas que apuestan por la transparencia.
Otra tecnología que mejora la trazabilidad de los productos son los sensores IoT y etiquetas inteligentes, que permiten recopilar datos en tiempo real sobre la conservación y calidad de los productos, lo que garantiza que lleguen a los consumidores en óptimas condiciones.
Por último, la digitalización de los procesos también contribuye a reducir el desperdicio de alimentos, ya que facilita la gestión de inventarios y minimiza pérdidas por deterioro o caducidad.
Reducir el consumo de energía es otro de los focos de la sostenibilidad. Por ello, en el diseño de los supermercados del futuro se tendrá en cuenta el consumo energético y su impacto ambiental. Otro aspecto que cobrará importancia es la transición hacia fuentes renovables y el uso de tecnología eficiente.
En el ámbito de las energías renovables, muchos supermercados ya han comenzado a instalar paneles solares en sus techos para abastecer parte de su demanda de energía. Si hablamos de eficiencia energética, los sistemas de iluminación led, la refrigeración inteligente y la gestión automatizada del consumo ayudarán a la optimización del uso de recursos energéticos.
En paralelo, los refrigeradores y congeladores contarán con sensores capaces de regular la temperatura de manera más precisa para evitar malgastar energía y preservar mejor los productos.
Los sistemas avanzados de aislamiento térmico y sistemas de ventilación naturales contribuirán a reducir el consumo de calefacción y aire acondicionado. Además, la opción de techos verdes que mejoran la regulación térmica y aumentan la absorción de CO₂ ofrecen nuevas posibilidades al diseño de supermercados.