Los sénior viajan de forma más repartida durante el año y cerca del 87 % de su gasto turístico se realiza en España
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Los viajeros españoles mayores de 65 años concentran el 87 % de su gasto turístico en España, viajan de forma más repartida durante el año y utilizan más agencias de viajes, hoteles y efectivo que otros grupos de edad. Su relevancia económica seguirá creciendo por el envejecimiento de la población.
Cada año, el inicio de la comercialización de los viajes del IMSERSO vuelve a poner el foco sobre los mayores de 65 años como viajeros. Sin embargo, el turismo sénior va mucho más allá de este programa. ¿Dónde prefieren viajar los españoles mayores de 65 años? ¿En qué momentos del año lo hacen? ¿Cómo organizan sus viajes y en qué gastan?
El informe «El turismo silver en España: una oportunidad para desestacionalizar y diversificar destinos» , publicado por CaixaBank Research, permite responder a estas preguntas.
El estudio analiza datos agregados y anonimizados de pagos con tarjetas de CaixaBank y retiradas de efectivo efectuados durante 2025. Sus resultados se refieren al conjunto de los viajeros españoles mayores de 65 años, no únicamente a los usuarios del IMSERSO.
Una de las características más claras del turismo sénior es su preferencia por viajar dentro de España. Los mayores de 65 años destinan solamente el 13 % de su gasto turístico a destinos internacionales. Es decir, cerca del 87 % se realiza en destinos nacionales.
La diferencia respecto a otras generaciones es significativa. Los viajeros de edades intermedias dedican el 17,4 % de su gasto turístico a viajes al extranjero, mientras que entre los jóvenes de 16 a 29 años este porcentaje alcanza el 24,2 %.
Esta preferencia por España se mantiene a lo largo de todo el año: en cada uno de los meses de 2025, los turistas sénior realizaron más del 85 % de su gasto turístico en destinos nacionales.
La posibilidad de elegir cuándo viajar es otro de los rasgos que diferencian a los turistas mayores de 65 años. Al encontrarse mayoritariamente fuera del mercado laboral y, en general, no estar condicionados por el calendario escolar, disponen de una flexibilidad superior a la de otros grupos de edad.
Esta disponibilidad se refleja en la distribución de su gasto. Los turistas sénior concentran el 22,1 % de su gasto turístico en los dos meses de máxima actividad, frente al 24,6 % del resto de los viajeros españoles.
Aunque la diferencia pueda parecer reducida, adquiere relevancia en un sector que busca distribuir la demanda durante más meses. El turismo sénior puede ayudar a mantener la actividad fuera de la temporada alta, aprovechar mejor las infraestructuras y generar valor de manera más continuada.
La mayor flexibilidad de los viajeros sénior favorece una distribución más equilibrada de la actividad turística durante el año.
En términos absolutos, buena parte del gasto de los turistas sénior se concentra en los territorios con más actividad turística, como Barcelona, Madrid, el litoral mediterráneo y Canarias. Sin embargo, su peso relativo resulta mayor en distintas provincias del interior.
En Soria, Zaragoza y Teruel, los mayores de 65 años generan más del 20 % del gasto turístico total. Este protagonismo podría estar relacionado con los vínculos que algunos viajeros mantienen con sus localidades de origen o con las de sus familias. Su preferencia por espacios menos masificados también puede favorecer los viajes hacia estos territorios.
Canarias presenta asimismo una presencia destacada de viajeros sénior. En Tenerife, este colectivo representa el 20,4 % del gasto turístico, un resultado que CaixaBank Research relaciona con el clima benigno del archipiélago durante buena parte del año.

La forma de organizar el viaje también presenta diferencias. Los mayores de 65 años destinan el 6,5 % de su gasto turístico a las agencias de viajes, prácticamente el doble que los viajeros no sénior, que les dedican el 3,3 %.
Los hoteles tienen un peso mayor en el presupuesto turístico de este grupo. La disponibilidad de una segunda residencia, relativamente frecuente entre los 65 y los 70 años, disminuye en las franjas de edad más avanzadas. Este cambio puede explicar en parte el mayor recurso al alojamiento hotelero.
El efectivo, por su parte, conserva un papel importante. Las retiradas representan el 37 % del gasto turístico de los mayores de 65 años, frente al 26,3 % del resto de los viajeros. En restauración, en cambio, los sénior gastan proporcionalmente menos, mientras que su gasto en supermercados se mantiene en niveles similares.
El turismo sénior ya tiene un peso relevante, pero todavía dispone de un amplio recorrido. En 2025, los mayores de 65 años representaban el 21,1 % de la población española y generaban el 15,6 % del gasto turístico de los españoles. Además, en 2024 su renta anual neta por persona era un 16,2 % superior al promedio nacional.
El gasto anual por persona alcanza su nivel máximo entre los 48 y los 54 años, con cerca de 1.500 euros, y posteriormente desciende. Entre los mayores de 80 años se sitúa alrededor de los 800 euros. Adaptar los destinos y servicios a situaciones de salud, capacidades y preferencias diversas puede ayudar a mantener la actividad viajera durante más años.
Además, el peso demográfico del colectivo seguirá creciendo. Las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística indican que en 2055 el 30,5 % de la población española tendrá más de 65 años. La accesibilidad, la seguridad y las experiencias personalizadas serán claves para atraer a unas generaciones que llegarán a esta etapa con una relación cada vez más habitual con los viajes.


