Una calificación de 10 puede multiplicar el precio de un cromo: así es el negocio en torno a estas estampas que se venden por millones
Tiempo de lectura | 4 min.

Detrás de los cromos que se venden por cifras astronómicas hay casas especializadas que les asignan una nota. Aunque a simple vista pueda parecer que dos cromos son iguales, que uno de ellos consiga el 10 perfecto puede llegar a multiplicar su precio.
Coleccionar cromos es un hobby que se ha practicado durante generaciones. Se basa en un concepto básico de la valoración humana: la rareza de ciertos objetos, que aporta distinción a quien los posee.
Por eso las colecciones siempre incluyen algunos cromos más difíciles de conseguir y que terminan por convertirlos en objetos de deseo.
¿Qué ocurre si a esa rareza le unimos la nostalgia? Que la valoración del objeto se dispara. El caso de los cromos es la demostración patente de este principio, ya que se llegan a vender estampas de hace décadas por cifras astronómicas. Con todo, también otras mucho más recientes adquieren valores elevados en gran medida porque son raras o escasas.
Todo esto ha dado lugar a un mercado global en el que se mezclan subastas e incluso una industria centrada en poner notas a los cromos. Lo curioso es que esas notas no se refieren tanto a su rareza como a su estado de conservación. Efectivamente, ese es el otro factor esencial en el precio de un cromo.
¿Cómo se distingue si un cromo está bien o mal conservado? De esto se encargan casas especializadas como PSA (Professional Sports Authenticator) o CGC , que funcionan como un perito independiente: reciben el cromo, comprueban que es auténtico, lo examinan con lupa y le asignan una nota del 1 al 10 antes de sellarlo en una funda rígida. Esa etiqueta es lo que el mercado mira primero.
La nota máxima de PSA es la más conocida a nivel global. Concretamente, se trata del mítico GEM-MT 10, abreviatura de Gem Mint. Con esa calificación, los coleccionistas saben que están ante un cromo “virtualmente impecable” .
Para merecer semejante calificación, el cromo debe superar cuatro exámenes:
Aunque en un examen académico normal la diferencia entre un 9 y un 10 pueda parecer un matiz de quisquillosos, en la calificación de los cromos representa un salto tan grande como puede hacerlo en la PAU.
Un cromo con PSA 10 puede llegar a multiplicar el precio de otra copia graduada con un 9. En piezas antiguas o de tirada muy limitada, la brecha se amplía aún más.
El motivo de todo esto tiene que ver, una vez más, con la rareza del bien: el 10 es el sello de perfección que todo coleccionista persigue, y la dificultad de alcanzarlo acaba por disparar la cotización.
Algunos ejemplos recientes del mercado de cromos usados ayudan a entender cómo esa mezcla de rareza, conservación y, en muchas ocasiones, nostalgia puede llegar a elevar su cotización. Esto es especialmente cierto en el caso de los cromos deportivos, que son los que alcanzan valores más elevados en subasta.
En Minneapolis (Estados Unidos), la familia Anderson había invertido en los derechos sobre las cartas de los Dodgers que salieran en ciertos sobres de la serie Chrome Gold Logoman de Topps. Se trata de la empresa pionera en la creación de colecciones deportivas, una actividad que comenzó en 1951 y que hoy continúa.
De uno de esos sobres emergió una joya: una carta del jugador Shohei Ohtani autografiada y con un parche dorado del logo de la MLB. Salió a subasta en Fanatics por 750.000 dólares y, en menos de 24 horas, las pujas superaban el millón.
Al final, se vendió por tres millones de dólares (unos 2,5 millones de euros), récord absoluto para cualquier cromo del japonés.
�� BREAKING NEWS ��
\— Fanatics Collect (@Collect) December 19, 2025
We just sold the Shohei Ohtani 1/1 Gold Logoman Patch Autograph card for $3,000,000.
This is a new ALL-TIME record sale for ANY Shohei Ohtani card and is 2.8x higher than the previous record. pic.twitter.com/EVQEHkUghS
Al otro lado del mundo, el australiano Aaron Morgan, electricista de Melbourne, gastó unos 147 euros en una caja sorpresa de Topps Chrome. Le tocó un cromo de Lamine Yamal 2023/24 Topps Chrome UCC SuperFractor .
Morgan envió el cromo a PSA , que le otorgó la calificación máxima: Gem Mint 10. Entonces, lo subastó en Goldin Auctions: en dos días, superó los 100.000 dólares australianos y acabó vendiéndose por 164.000 (cerca de 100.000 euros). “No tenía idea de lo que había ganado. Tuve que ver el vídeo del sorteo para entender que tenía en mis manos un tesoro“, reconoció.
El coleccionismo vintage también mueve fortunas. El pasado 14 de junio, una de las cartas de novato de Pelé, la mítica 1958 Alifabolaget #635 certificada por PSA con un Mint 9, se adjudicó en Goldin por 976.000 dólares (unos 856.000 euros) .
Alcanzó esa cifra pese a no llegar al 10 perfecto: cuando la rareza histórica acompaña, la nota máxima no es imprescindible para disparar el precio de un cromo.
Perhaps the single most important soccer card ever made…
— Goldin (@GoldinCo) December 30, 2021
The 1958 Alifabolaget Pele Rookie Card pic.twitter.com/UZDW4K7b6c
Aunque todas estas parezcan cifras astronómicas, conviene recordar que el techo del coleccionismo está en otra galaxia: un cromo del beisbolista Mickey Mantle se llegó a vender en subasta por más de 12 millones de dólares (unos 11 millones de euros).
El cromo más caro de la historia, por el momento, es uno combinado de las estrellas de la NBA Kobe Bryant y Michael Jordan firmado por ellos: se adjudicó en 2025 por casi 13 millones de dólares (11,4 millones de euros).
��THE MOST EXPENSIVE CARD OF ALL TIME ��
— Sports Card Investor (@SportsCardInv) August 24, 2025
The 2007 Exquisite Kobe/Jordan Dual Logoman 1/1 Auto has just sold for $12,932,000 making it the most expensive sports card of all time.
This beats out the 1952 Topps Mickey Mantle SGC 9.5 at $12.6 million! pic.twitter.com/1QkmjdSvMB


