La startup Hidroinfiltrador desarrolla un sistema que lleva agua y nutrientes a la raíz para mejorar la eficiencia del riego
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La gestión del agua se ha convertido en uno de los grandes desafíos para la agricultura española. La combinación de sequías recurrentes, mayores exigencias ambientales y el aumento de los costes de producción obliga al sector a buscar soluciones que permitan producir más con menos recursos.
En este contexto surge Hidroinfiltrador, una compañía liderada por el emprendedor Raúl Rojano cuya tecnología busca optimizar el aprovechamiento del agua de lluvia, la escorrentía y los nutrientes para llevarlos directamente a la zona radicular de las plantas.
Su propuesta se ha convertido en un ejemplo de cómo la innovación y el emprendimiento pueden responder a algunos de los retos más urgentes de la economía y la sostenibilidad.
La principal singularidad de Hidroinfiltrador radica en su capacidad para conducir agua y nutrientes directamente hacia la raíz de la planta. Este sistema busca aumentar la eficiencia hídrica, reducir el consumo de agua y ayudar a las explotaciones agrícolas a adaptarse a escenarios de sequía y escasez hídrica cada vez más frecuentes.
Este enfoque persigue minimizar pérdidas por evaporación, mejorar la eficiencia hídrica y optimizar el aprovechamiento de recursos que habitualmente se desperdician, como parte del agua de lluvia o de escorrentía.
“Más del 80 % del agua de lluvia de riego se perdían por evaporaciones de correntía. La solución es aprovechar bien esos recursos e introducirlos directamente en la raíz”, apunta Rojano.
La propuesta encaja dentro de la llamada agricultura de precisión, un modelo productivo que utiliza conocimiento, tecnología y datos para maximizar el rendimiento y reducir el impacto ambiental.
La historia de Hidroinfiltrador tiene un fuerte componente personal. Rojano decidió orientar su formación y actividad investigadora tras la pérdida de una finca familiar que había dejado de ser rentable. Aquella experiencia le llevó a preguntarse cómo mejorar la sostenibilidad económica de las explotaciones agrícolas.
Años después, la respuesta se ha materializado en una patente internacional que ha llamado la atención del sector y que ha sido reconocida por iniciativas como AgroBank Tech Digital Innovation.
El caso demuestra cómo muchos proyectos emprendedores nacen de problemas reales y de la búsqueda de soluciones concretas con capacidad de generar impacto económico y social.
La gestión eficiente del agua no solo tiene implicaciones medioambientales. También es uno de los pilares de la agricultura sostenible y una herramienta clave para mejorar la rentabilidad frente al aumento de los costes energéticos y la escasez de recursos hídricos.
La tecnología de Hidroinfiltrador permite reducir costes asociados al riego convencional y mejorar la eficiencia en el uso de recursos. El objetivo es que el agricultor logre una mayor productividad utilizando menos agua y menos energía.
Aunque el desarrollo se ha diseñado inicialmente para usos agrícolas, sus promotores consideran que la tecnología podría tener aplicaciones más amplias. La capacidad de aprovechar mejor el agua disponible abre la puerta a futuros usos relacionados con la planificación urbana, la gestión sostenible de espacios verdes y la adaptación de las ciudades a contextos de estrés hídrico.
Porque, en un contexto de recursos limitados, innovar ya no consiste únicamente en crecer más rápido, sino en hacerlo de forma más eficiente, sostenible y resiliente.


