EMPRENDIMIENTO
La edad de las primeras veces

Especial

Situado a 30 kilómetros de Ávila, con solo 88 habitantes censados según el INE, un castillo-fortaleza del siglo XV en la plaza central vigilado por un Verraco Vetón del siglo IV antes de Cristo y conocido, en los últimos años, por ser el pueblo que hizo de frontera de las llamas que asolaron la provincia de Ávila en 2021.
Así se presenta Villaviciosa, un pequeño anejo dependiente del municipio de Solosancho que no tiene ninguna tienda ni servicio a excepción de un pequeño consultorio de salud y un bar que, en invierno, solo abre los fines de semana y, en los veranos, cuando el pueblo ve multiplicada su población, no cuelga ningún día el cartel de cerrado.
Son las 12.30 horas de un miércoles, el sol calienta y más de una decena de vecinos se refugia en las sombras que dejan los árboles y las casas que dan a la Plaza del Castillo. Es el punto de encuentro del pueblo. Entre conversaciones de cómo va la preparación de las fiestas y la vidilla que dan los comentarios de Juan Pablo y Diego, los nietos de ocho y seis años de Julián Martín, al fondo aparece la oficina móvil de CaixaBank.
Sebastián Prieto aparca junto al Verraco y Gustavo del Caso, el gestor del ofimóvil, baja a saludar a los vecinos y empieza la puesta al día. “Si alguien no viene, sé que no ha venido y pregunto qué le ha pasado”, reconoce.
“Viene el tendero, el frutero, el panadero, lo que hace falta es dinero que ya tenemos”, dice Pilar García, que a sus 86 años se define como “vecina de Villaviciosa de toda la vida” y que repite que la oficina móvil “es el mejor regalo del alcalde”. La razón: ahora ya no tiene que recurrir a cualquiera de sus tres hijas para poder ir a la oficina de Muñana (a 18 kilómetros) a sacar dinero y actualizar su cartilla… y sus finanzas.
Viene el tendero, viene el frutero, viene el panadero, lo que hace falta es dinero y ya tenemos

“Nos ha ayudado mucho a los pueblos estos pequeños por la sencilla razón de que estamos un poco aislados y desprotegidos y somos gente mayor”, pone en valor Teresa Hernández, de 69 años.
El ofimóvil llegó a Villaviciosa en enero de este año. Es uno de los pueblos incorporados en las nuevas rutas dentro del acuerdo de CaixaBank y la Diputación para hacer de Ávila la primera provincia con inclusión financiera plena con atención personalizada… Villaviciosa es también una de las 266 localidades de menos de 100 habitantes en las que prestan servicio las oficinas móviles de CaixaBank en su compromiso para garantizar la cobertura financiera en poblaciones sin oficina bancaria o con restricciones que limitan el acceso a los servicios financieros.
En total, los ofimóviles llegan, a cierre del primer semestre, a un total de 1.396 poblaciones, lo que supone un 74% más que en los seis primeros meses del año pasado. Hay muchas poblaciones como Villaviciosa repartidas por Burgos, León, Palencia y Segovia, en Castilla y León; Ciudad Real, Guadalajara y Toledo, en Castilla-La Mancha; Castellón y Valencia, en la Comunitat Valenciana; Granada, en Andalucía, La Rioja, la Comunidad de Madrid y las cuatro provincias de Cataluña.
Sus vecinos, sean o no clientes de CaixaBank, pueden realizar en “la oficina con ruedas” las operaciones bancarias más habituales. La mayoría retiran efectivo, hacen ingresos o pagan recibos e impuestos. “Sacar dinero o dar de alta una tarjeta, lo que haga falta, nos lo hacen aquí”, destaca Julián que, a sus 68 años ya está también jubilado y tiene la paga a punto para sus nietos.
Supone un antes y un después para todos los vecinos. Es tener un servicio de calidad y de cercanía financiera

El alcalde de Villaviciosa, Jesús Martín, que es también vicepresidente de la Diputación de Ávila, está convencido de que el servicio “supone un antes y un después para todos los vecinos”, “para los que viven aquí y, también, para los que nos acompañan en las temporadas como la veraniega”. “Es tener un servicio de calidad y de cercanía financiera”, resalta.
Las oficinas móviles muestran, además, el compromiso con el colectivo sénior. Un 70% de los usuarios tiene más de 65 años, como demuestra la fila que se forma en Villaviciosa. “La utilizamos mucho y es necesaria. Somos mayores y no es lo mismo aquí que bajar a Solosancho (donde ya llegaba el ofimóvil pero que está a algo más de 2 kilómetros). Nos ha servido de mucha satisfacción y alegría”, reconoce Ángel García, cliente de CaixaBank de 73 años que se dedicaba a la construcción entre Ávila y Madrid, pero ahora ha vuelto a la que siempre fue su casa.
La utilizamos mucho y es necesaria. Somos mayores y no es lo mismo aquí que bajar a Solosancho

Cuando se lo permiten los cafés tardíos y los aperitivos, Isabel Jiménez, de 52 años y dueña del bar del pueblo, también sube a hacer “una visita” a Gustavo para poner las finanzas de ‘Los Jiménez’ -y las personales- al día.
Las oficinas móviles son clave para garantizar la inclusión financiera, mantener la apuesta por la economía de las zonas rurales y preservar la relación directa con el cliente. “Entre nosotros y la gente del pueblo hay una conexión muy bonita y muy cercana. Merece mucho la pena este trabajo por esa gran familia que formamos entre los usuarios y nosotros”, reconoce Gustavo al que despiden preguntando cuándo volverán a verle, cuándo será su próxima parada en un pueblo al que pocos llegan… pero donde ya hay dinero.
Entre nosotros y la gente del pueblo hay una conexión muy bonita. Merece mucho la pena este trabajo por esa gran familia que formamos

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