Natalia Pérez volvió al negocio familiar para demostrar que otra forma de vestir es posible: menos cantidad, más calidad
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Comprar más, usar menos y desechar antes. Durante años, la industria de la moda ha avanzado hacia un modelo basado en la rapidez y el consumo constante, una tendencia contra la que la emprendedora Natalia Pérez decidió luchar.
Junto a su pareja, esta mujer impulsa Pérez 78, un proyecto de moda sostenible ubicado en el casco histórico de Toledo que apuesta por la fabricación local, la calidad de los materiales y una relación más consciente con la ropa.
La historia de esta emprendedora, compartida en el pódcast Emprender en femenino , de Play Podcast y Radio Castilla-La Mancha con la colaboración de CaixaBank, no nació de una oportunidad de mercado ni de una tendencia de consumo, sino de una herencia familiar y de la convicción de que todavía es posible hacer las cosas de otra manera.
La moda siempre estuvo presente en la vida de Natalia. Sus abuelos iniciaron un pequeño negocio textil que con los años fue creciendo y pasando de generación en generación. Sus primeros recuerdos están ligados a tiendas, probadores, ferias y colecciones.
Pese a crecer entre telas, Natalia decidió estudiar Psicología y trabajó durante años en un ámbito profesional muy diferente, pero en su camino se cruzó Héctor, un diseñador de moda con el que compartía una visión similar sobre la producción, el consumo y la manera de entender la ropa.
De esa afinidad nació una idea que acabaría transformándose en un ambicioso proyecto empresarial: recuperar el primer local que habían tenido sus abuelos en la década de los 50 y convertirlo en un espacio coherente con sus valores, en el que la calidad estuviera por encima de la cantidad y en el que cada prenda tuviera una historia detrás.
Así comenzó la aventura de Pérez 78 en pleno casco histórico de Toledo.
Cuando Pérez 78 marchaba, Natalia y Héctor, que se convirtieron en pareja, decidieron cesar temporalmente la actividad durante varios años para dedicarse a la crianza de sus hijos. La decisión respondía a la misma filosofía que inspira su negocio: actuar de forma coherente con sus prioridades personales.
Cuando retomaron la actividad, ocurrió algo inesperado: las clientas que habían conocido años atrás regresaron a la tienda como si el tiempo apenas hubiera pasado. Para Natalia, aquello confirmó que habían construido algo más profundo que una simple relación comercial.
Desde el inicio, tuvieron claro que querían trabajar con marcas cuya producción pudieran conocer de primera mano: saber dónde se fabrica una prenda, quién la confecciona y bajo qué condiciones forma parte de la filosofía del proyecto.
Además de la tienda, Natalia y Héctor impulsan un taller textil propio en el que desarrollan procesos relacionados con el diseño y la confección de prendas, especialmente de punto. Aunque han trabajado para distintas firmas, el futuro del proyecto pasa por reforzar progresivamente el desarrollo de su propia marca.
La idea es trasladar al producto final todos los valores que han guiado el negocio desde sus inicios: calidad, proximidad, diseño atemporal y producción responsable.
Cada prenda nace prácticamente desde cero, a partir del hilo, combinando diseño, técnica y conocimiento especializado.
Natalia reconoce que habría sido más sencillo apostar por productos más comerciales y modelos de negocio con una mayor rotación, pero su proyecto Pérez 78 deja una valiosa lección: el éxito también puede medirse en coherencia, satisfacción personal y capacidad para construir algo alineado con los propios valores.
Durante el episodio, Lola Yepes, responsable comercial de MicroBank , puso el foco en otro reto importante: el emprendimiento femenino en entornos rurales.
Según explicó, cada vez más mujeres impulsan proyectos empresariales que contribuyen a mantener servicios, generar empleo y fijar población en pequeñas localidades.
Además, destacó la importancia de favorecer el relevo generacional, especialmente en sectores vinculados al mundo agro y a los negocios familiares que necesitan continuidad para seguir siendo viables.


