BIENESTAR FÍSICO
Longevidad en España: así crece la población centenaria y sénior
Reportaje
Cuatro años después, la isla renace gracias a la resiliencia y el apoyo social recibido
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La erupción del volcán de La Palma en 2021 marcó un antes y un después en la vida de miles de personas. Más allá de la devastación material, dejó historias de resiliencia, solidaridad y esperanza.
Desde CaixaBank, el compromiso fue claro: estar cerca de quienes más lo necesitaban, ofreciendo apoyo financiero y humano para ayudarles a reconstruir sus proyectos y recuperar la normalidad.
Cuatro años después, los testimonios de quienes vivieron esta experiencia reflejan cómo la ayuda recibida les permitió mirar hacia el futuro con optimismo.

Jesica Expósito vio cómo su negocio, ‘Tu Tienda de Todoque’, quedaba sepultado bajo la lava. “Gracias al seguro del local y a la gestión de la directora de mi oficina pude cobrar un dinero para reabrir mi negocio en tres meses, trasladándolo cerca del casco de Los Llanos”, explica.
Su historia es ejemplo de resiliencia. Jesica anima a otros a avanzar: “Hay gente que se queda esperando una ayuda que posiblemente ya llegó o siguen esperando a más. Debemos mirar hacia adelante y renacer desde las cenizas, nunca mejor dicho”.
A Pablo Nazco la erupción del volcán le tocó muy cerca de su finca y por los vientos que suele haber en el Valle de Aridane, las cenizas durante casi todo el período de erupción fueron cayendo sobre la zona en la que está ubicada.
“El invernadero colapsó, los muros cayeron y todo el cultivo se perdió. Lo único que quedó en pie fue la puerta principal”, recuerda.
Cuando terminó la erupción, decidió actuar: “Firmé con CaixaBank la financiación que necesitaba para reconstruir y replantar, un anticipo que amorticé cuando llegaron las ayudas”.
Su experiencia muestra la importancia de la agilidad financiera: “Muchas fincas aún no han podido empezar de nuevo su actividad porque no les han llegado estos fondos por parte de las administraciones. La financiación externa ha sido una ayuda muy importante en mi caso y muy rápida”.
Para Pablo, el futuro de La Palma pasa por recuperar el turismo, diversificar el empleo y devolver a la isla la normalidad previa a la erupción. Aunque se ha avanzado mucho, aún quedan retos por superar y proyectos por culminar. El objetivo compartido es que todas las personas afectadas puedan, al menos, volver a la situación que tenían antes del volcán, y que la isla transforme el recuerdo de la catástrofe en una oportunidad para crecer y mirar al futuro con esperanza.

En total, CaixaBank desplegó un plan de medidas de apoyo para la recuperación de La Palma con más de 1.000 moratorias concedidas, que supusieron la suspensión de préstamos por más de 50 millones de euros; más de 3,4 millones canalizados en donaciones económicas en colaboración con el Cabildo y administraciones locales; cerca de 200.000 euros destinados por la Fundación “la Caixa” a proyectos sociales y ayudas de estudio.
Además, se ofrecieron soluciones para los comercios de los municipios más afectados y líneas específicas para el sector agrario mediante AgroBank, junto con la puesta en marcha de microcréditos a través de MicroBank para impulsar el autoempleo y la reactivación económica.
Fenómenos como el volcán de La Palma nos recuerdan la fuerza imprevisible de la naturaleza, pero también la capacidad humana para levantarse ante la adversidad.
Gracias al apoyo de CaixaBank, muchas familias y negocios pudieron recuperar la esperanza y reconstruir sus proyectos. Este compromiso social no termina aquí: la entidad sigue trabajando para estar cerca de quienes más lo necesitan, para transformar las dificultades en oportunidades.


