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Científicas, tecnólogas, ingenieras y matemáticas que marcan la diferencia

Conoce a las ganadoras de los Premios WONNOW: sus pasiones, sus retos superados y, también, sus motivaciones sociales
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“La contribución social puede adoptar muchas formas, y una de las claves para tener un impacto positivo es descubrir cuál encaja contigo. En mi caso, es la innovación tecnológica”.
Quien firma esta frase, que es mucho más que una declaración de intenciones, es Marta Sierra, una joven oscense, de la localidad de Monzón, que desmiente el mito de que, para aportar algo a la sociedad, hay que hacerlo como se ha hecho siempre, desde el voluntariado, aportando recursos a personas vulnerables, enseñando a quienes no tuvieron acceso a la educación…
Marta defiende que la contribución social también puede llegar desde la ciencia y, de la misma opinión son Joana Gutiérrez, una barcelonesa que ha cursado un Grado en Ingeniería de Sistemas de Telecomunicaciones por La Salle-Universitat Ramon Llull; la madrileña Paula Esteban, que estudia un doble Grado en Ingeniería Biomédica e Ingeniería en Sistemas de Telecomunicación de la Universidad CEU San Pablo, o Pinar Sacristán (Madrid), que cursa un doble Grado en Ingeniería Informática y Matemáticas por la Universidad Autónoma de Madrid.
Joana forma parte de Cadires x Tororo (‘Sillas para Tororo’), un proyecto asociativo en el que doce amigos, la mayoría ingenieros, aportan sus conocimientos con un objetivo concreto: fabricar sillas de ruedas para personas con diversidad funcional, sobre todo, con parálisis cerebral, de cara a mejorar la vida de este distrito de Uganda que da nombre al proyecto. No solo eso, sino que, además, les proporcionan el conocimiento necesario para que ellos mismos puedan fabricar sus propias sillas.
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Para Paula sus estudios son el resultado de combinar sus dos pasiones: ingeniería en campo médico y las telecomunicaciones. "Me gustaría hacer un dispositivo económico y sostenible (impreso en 3D) que tome fotos de fondo de ojo y, mediante un modelo de deep learning, permita identificar qué pacientes son miopes".
Este dispositivo cuenta con pasión: "tendría impacto en lugares donde los medios de diagnóstico son menos accesibles para, después, derivar a un profesional a los pacientes que lo necesiten".
Paula lo tiene claro: "Si combinas la ingeniería biomédica y las telecomunicaciones, puedes ayudar a muchas personas; y eso es algo que motiva: estar cerca de la gente y ayudarles a tener una vida mejor".
Pinar cuenta con orgullo cómo se juntó con otras cuatro compañeras del colegio para intentar atajar un problema que veían a su alrededor. "Hicimos una aplicación móvil para detectar casos de violencia en niñas. Yo no sabía programar ni hacer un plan de negocio, pero conseguimos desarrollarla", asegura, recordando el momento en que la defensa de los derechos humanos ya llamaba a su puerta y empezaba a ver en la tecnología una forma de contribuir a la sociedad.
Marta, Joana, Paula y Pinar tienen tres cosas en común: son mujeres jóvenes, estudian una disciplina STEM (Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) y han sido reconocidas entre las 16 galardonadas con los Premios WONNOW impulsados por CaixaBank y Microsoft para distinguir la excelencia femenina en grados universitarios STEM.
El objetivo: promover la igualdad de género y premiar los mejores expedientes académicos en un área donde la presencia femenina todavía es proporcionalmente escasa.
Marta, que está terminando un doble Grado en Ciencia e Ingeniería de Datos e Ingeniería en Tecnologías de las Telecomunicaciones en la Universidad Carlos III de Madrid, ha sido la ganadora al mejor expediente académico este 2025 y recibirá una dotación económica de 10.000 euros y el acceso a un programa de mentoring de Microsoft.
Las otras quince universitarias premiadas tendrán, también, acceso a un programa de mentoring de Microsoft y, además, trabajarán durante seis meses en CaixaBank en áreas clave como Negocio, Financiera, Riesgos, Digital Transformation & Advanced Analytics, Medios o Sostenibilidad, entre otras.
La vocación temprana, aunque se movieran en disciplinas tradicionalmente “de chicos”, define a muchas de las ganadoras. "De niña era muy hábil con el cálculo mental”, recuerda Júlia Villaró (Solsona, Lleida), que tiene un Grado en Matemáticas y está cursando el Master in Fundamental Principles of Data Science de la Universitat de Barcelona. “Así que, ahora, me gusta mucho estar en una clase con gente a la que también le gustan las matemáticas".
Alba Sánchez (Tarragona) también tuvo una infancia muy enfocada a lo que ahora domina su cabeza. “Con dos años, ya tenía mi primer ordenador. Era de juguete, pero, después de ese, ya le cogía el ordenador a mi padre, me ponía el Aprendi Lunnis y ya sabía que me gustaba todo esto".
Ahora, tiene un doble Grado en Ingeniería Informática y Biotecnología por la Universitat Rovira i Virgili, en Tarragona; además de estar cursando un Máster en Ingeniería Biomédica impartido conjuntamente por la Universidad de Barcelona y la Universitat Politècnica de Catalunya.
El inconformismo también forma parte de la esencia de las galardonadas. "Todos los proyectos que hemos tenido en clase los hemos liderado las chicas", cuenta la zaragozana Ana Álvarez.
"No tiene sentido la imagen que tenemos en la cabeza de que estas carreras son más de chicos", dice la estudiante de un Grado en Ingeniería de Sistemas Industriales por la Universidad Francisco de Vitoria, en Madrid.
Marta Sierra, de hecho, cursó su tercer año de carrera en la Nanyang Technological University (NTU) de Singapur. "Elegí Asia porque quería sumergirme en una forma de vida muy distinta a la mía, cuestionarme aquello que daba por sentado, ampliar mi perspectiva del mundo y, en definitiva, crecer personalmente", asegura.
Ahora bien, nadie dijo que el camino fuera a ser fácil. Jingjing Ye, una madrileña de origen chino que ha cursado el doble Grado de Matemáticas e Ingeniería Informática de la Universitat de Barcelona y está estudiando el Máster en Data Science de la Universidad Politécnica de Madrid, recuerda que su perfeccionismo y exigencia desde pequeña le puso algunas piedras en ese camino.
"Mi profesora de Biología, Pilar, me hizo acostumbrarme. Siempre tengo presente que me decía: “No seas tan perfeccionista, porque te va a matar. La mayoría de veces, las cosas no van a salir como quieres'".
Las dudas también fueron parte del recorrido de la navarra Irene Lacabe. "Entré a estudiar Física con miedo, no me veía capaz de hacer la carrera. A las mujeres nos falta más creer que somos capaces". Pero ella creyó y terminó, con nota, Física en la Universidad de Zaragoza.
En muchos de los casos de las ganadoras de los Premios WONNOW, ese gusto por las disciplinas STEM, ese click mental, llegó gracias a una persona cercana. En el caso de otra zaragozana, Virginia Herce, fue su profesora de Matemáticas desde 2º de la ESO. “Influyó especialmente en mi trayectoria, tenerla de referente me hizo querer estudiar una carrera científica", cuenta. Hoy Virginia está cursando el último año del Grado de Matemática Aplicada y Computacional en la Universidad Carlos III de Madrid.
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Estas mujeres han tenido referentes y, probablemente, ellas se conviertan en espejos en los que puedan mirarse niñas de la próxima generación. La cordobesa Lucía García, con un doble Grado en Ingeniería Informática-Tecnologías Informáticas y en Matemáticas por la Universidad de Sevilla, lo tiene claro: "En el mundo de la Ingeniería está pasando lo mismo que en el fútbol: cada vez hay más referentes femeninos".
Todas estas historias tienen varios denominadores comunes: la vocación, los miedos y dudas, las personas que son ejemplo, las ganas de avanzar hacia una sociedad mejor, la pasión por las asignaturas relacionadas con las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas y, por supuesto, la voluntad y el esfuerzo.
Y es que, como recuerda la barcelonesa Laura Pedro-Botet, graduada en Ingeniería Física de la Universitat Politècnica de Catalunya y que está cursando el Máster en Data Analytics for Business de la Universitat Pompeu Fabra – Barcelona School of Management: "Si quieres, con la actitud correcta, puedes".
“Son el mejor ejemplo para las futuras universitarias científicas y tecnológicas”
Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank