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Videollamadas seguras con tus nietos: habla con ellos con total confianza

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Los fraudes a séniors son una amenaza muy real y hay organizaciones criminales enteras especializadas en ellos. Una de las últimas desmanteladas estaba compuesta por 54 personas y había estafado 2,5 millones de euros por teléfono a 84 adultos mayores.
Es muy conveniente que los séniors estén al tanto del tipo de fraudes y estafas de las que acostumbra ser objeto este grupo de población.
Estos son algunos ejemplos de fraudes que suelen sufrir los adultos mayores.
Aunque son muy comunes los fraudes del falso revisor del gas o de la luz que acude al domicilio de una persona mayor y le desvalija la casa, hay variantes más recientes.
Una de ellas es el vishing del falso empleado de una entidad bancaria, que contacta por teléfono a un sénior para decirle que está siendo observado por criminales para robarle. Suelen llamar a teléfonos fijos de personas preferiblemente que vivan solas.
Con la excusa de proteger sus bienes, le propone enviarle a supuestos expertos, falsos policías o falsos empleados del seguro a su domicilio. Allí, los delincuentes convencen a la persona mayor para que les entregue dinero, joyas o tarjetas bancarias. Si no lo consiguen, en ocasiones recurren a la intimidación o incluso la violencia para robarle.
Los séniors también suelen ser objeto de estafas a través de WhatsApp o Telegram. Una de las más habituales es la del hijo en apuros. En este caso, los delincuentes suelen enviar un mensaje al móvil de la víctima haciéndose pasar por su hijo u otro familiar.
En él le dicen que se encuentran en una situación complicada y que necesitan que les envíe dinero o, simplemente, que no disponen de su propio teléfono y que necesitan dinero urgentemente para comprar otro. Las víctimas pueden llegar a hacerles varias entregas de dinero con distintos pretextos.
Otros fraudes similares utilizan perfiles falsos en redes sociales para contactar con las víctimas y hacerse pasar por familiares, conocidos o, incluso, nuevos romances, para sustraerles sus datos bancarios o pedirles dinero.
Existen métodos específicos de fraudes a adultos mayores en los cajeros automáticos. Uno de ellos se conoce como el timo de la siembra.
Consiste en que los estafadores esperan a que una persona mayor vaya al cajero automático a retirar dinero y ver así su número secreto. A continuación, tiran al suelo un billete de 5 o 10 euros y avisan a la víctima de que se le ha caído.
Cuando se agacha a recogerlo, le roban la tarjeta o se la cambian por otra parecida. Antes de que se dé cuenta de que ocurre algo raro, son capaces de retirar dinero de su cuenta en varias ocasiones.
Este no es el único método, ya que a veces también pueden distraerle hablando u ofreciéndole ayuda para hacer el reintegro, momento que aprovechan para ver el pin y hacer el cambiazo de tarjeta o libreta.
Puede sonar a fraude antediluviano, pero sigue de plena actualidad. El timo del tocomocho consiste en que los estafadores abordan a la víctima por la calle con la excusa de que tienen un billete de lotería premiado que no pueden ir a cobrar con distintas excusas.
Cuando se han ganado su confianza, le ofrecen comprarlo por menos dinero que la cuantía del supuesto premio. Una vez que se hacen con el dinero, se van y la víctima se encuentra con que no ha sido premiado cuando intenta cobrar el premio.
Hay ciertas características de los adultos mayores que los pueden hacer más propensos a ser víctimas de fraudes y estafas, un problema que se ha agravado a raíz de la pandemia: en zonas como Cataluña, por ejemplo, las personas de más de 65 años denunciaron un 78 % más de estafas en 2022 que en 2019, según los últimos datos disponibles de los Mossos d’Esquadra.
¿A qué se debe este aumento? Son varias las posibles razones y tienen que ver con una serie de vulnerabilidades:
Esto no quiere decir, ni mucho menos, que todos los séniors sean vulnerables a las estafas, de las que puede ser víctima cualquiera.
Sin embargo, muchos estafadores conocen este tipo de vulnerabilidades, que son más comunes en este grupo de edad, y tratan de explotarlas. Utilizan técnicas de ingeniería social para ganarse la confianza de las personas y no hay grupo de población libre de ellas.
Es muy importante que las personas mayores conozcan algunas técnicas para prevenir fraudes, sobre todo los diseñados para su grupo de edad.