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El amor (y el fraude) están en todas partes

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Las tarjetas se han generalizado hasta tal punto que es difícil encontrar a alguna persona que no tenga una o más de una. Conozcamos las características específicas de este medio de pago o de fidelización tan popular.
Encontramos una gran variedad de tarjetas: de débito, de crédito, de prepago, de fidelización… Estas tarjetas tienen diferentes marcas comerciales (Visa, MasterCard, etc.) y también tienen diferentes categorías según los servicios que ofrece cada una de ellas.
Las tarjetas bancarias son las que emiten las entidades financieras. También existen tarjetas no bancarias, que sirven para comprar en los establecimientos comerciales que las emiten (grandes almacenes, cadenas de tiendas, etc.) y en ocasiones también permiten financiar las compras y aplazar los pagos.
Las tarjetas de fidelización pueden ser emitidas por establecimientos comerciales o de servicios (por ejemplo, líneas aéreas) y permiten acumular puntos que dan derecho a descuentos o regalos.
Las tarjetas son medios de pago que nos permiten comprar sin necesidad de tener dinero en efectivo y realizar diferentes operaciones en un cajero automático. El uso de las tarjetas está muy extendido y es frecuente usarlas para realizar compras en comercios o por Internet.
Algunas de las ventajas en el uso de las tarjetas son:
Además, el cliente dispone de un mayor control de las compras realizadas gracias a la información online facilitada por la entidad, a la vez que algunos bancos disponen de servicios de control de uso. El hecho de no tener que llevar dinero en efectivo supone una ventaja importante para el usuario, tanto a nivel de comodidad como de seguridad.
Es importante señalar que las tarjetas son un medio de pago cómodo, fácil y seguro que facilita la vida a las personas a la hora de hacer sus compras.
Permite utilizar dinero de la cuenta corriente, siempre que en la misma haya saldo. Con la tarjeta de débito podemos sacar dinero en los cajeros automáticos y también realizar compras. La operación se registra de manera inmediata en la cuenta, por lo que es necesario que haya dinero suficiente para pagar o para sacar dinero del cajero.
En general, podremos pagar con la tarjeta de débito y sacar dinero siempre que tengamos dinero en la cuenta. Esta es la principal diferencia con la tarjeta de crédito.
La tarjeta de crédito es un medio de pago que se acepta en todo el mundo y en la gran mayoría de establecimientos, por lo que es muy útil tanto en las compras realizadas en el país de origen como en los viajes al extranjero. Es una tarjeta que permite realizar pagos o sacar efectivo a débito o a crédito, hasta un límite fijado por el banco, sin necesidad de tener dinero en la cuenta en ese momento. Es decir, en caso de no tener dinero en la cuenta, el banco te ofrece crédito; por eso se llaman tarjetas de crédito.
El límite del crédito disponible figura en el contrato de la tarjeta. Puede variar a lo largo del tiempo, siempre con el consentimiento previo tanto del titular de la tarjeta como de la entidad financiera.
Muchas entidades ofrecen tarjetas de crédito sin necesidad de tener una cuenta corriente abierta en ellas. En este caso, los recibos se pagarán en la cuenta que el cliente indique.
Hay diferentes formas de pagar el dinero gastado con la tarjeta:

Las tarjetas revolving son una variante de las tarjetas de crédito que se diferencian en su modo de pago porque permiten pagar de forma aplazada: una vez devuelto el importe dispuesto, total o parcialmente, el saldo vuelve a estar disponible. El pago se puede realizar a través de una cuota mensual fija o bien a través de un porcentaje de la deuda. Este medio de pago es similar a una línea de crédito.
Las tarjetas revolving son flexibles y son una forma fácil y rápida de tener acceso a financiación; resulta muy importante conocer sus características.
Una tarjeta de prepago permite realizar pagos —en general de pequeño importe— o sacar dinero hasta el importe cargado en la tarjeta. Una vez agotado el importe, podemos recargar la tarjeta mediante un pago a la entidad bancaria o a la entidad de dinero electrónico que la emite. El importe que puede almacenarse en estas tarjetas suele ser pequeño y son un sustitutivo electrónico de las monedas y los billetes.
Los datos con el importe disponible total se almacenan en un chip en la tarjeta, y el importe disminuye según se efectúan los pagos. Una modalidad de tarjetas de prepago son las tarjetas virtuales, que no existen físicamente —no hay tarjeta de plástico— y que sirven para efectuar pagos por Internet.
Entre los costes más frecuentes de las tarjetas están:
La banca digital plantea una evolución de los medios de pago, como las tarjetas, que va más allá de la aplicación de la tecnología a los servicios financieros. Se trata de un cambio profundo de la cultura empresarial que afecta, de forma transversal, a la entidad y a los clientes.
Esta nueva manera de hacer banca se plasma en medios de pago como la tecnología contactless, que se concreta en los sistemas de pago por móvil y las pulseras para realizar compras sin contacto en los comercios, así como las carteras digitales (para comprar en Internet sin necesidad de aportar datos de tarjetas o cuentas) o las cibertarjetas (tarjetas prepago que no tienen soporte físico).
Algunos consejos de seguridad que hay que tener en cuenta en el uso de las tarjetas son:
Algunas entidades disponen de un servicio que protege del uso fraudulento de las tarjetas y que cubre cualquier reclamación sobre operaciones ilícitas realizadas. La cobertura suele incluir también las operaciones realizadas con tecnología contactless, ya sean de tarjetas en modalidad NFC, TAP Pulsera, TAP Sticker, etc.
Como hemos visto, las tarjetas bancarias son un medio de pago cómodo, seguro y fácil de usar, aunque requiere que seamos consciente de sus ventajas —que son muchas y variadas— y también de sus costes y de las características propias de cada modalidad.