Los seleccionadores de España explican qué buscan en los jugadores y dan los nombres de quienes liderarán el futuro del baloncesto
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Para vestir la camiseta de la selección española de baloncesto, el talento es importante, pero no basta. Tampoco son suficientes las estadísticas, la proyección o los éxitos conseguidos en categorías de formación.
En este punto de la carrera deportiva, entran en juego otros factores mucho más difíciles de medir: la capacidad de adaptación, la mentalidad, la gestión emocional o la disposición para asumir un rol distinto al que cada jugador o jugadora tiene en su club.
Esta es una de las principales conclusiones que dejan el seleccionador de baloncesto femenino, Miguel Méndez, y su homólogo en el equipo masculino, Chus Mateo, en el primer episodio de la segunda temporada de ‘Creemos en el baloncesto’, el pódcast presentado por Marta Fernández centrado en el presente y el futuro del baloncesto español.
Ambos observan desde una posición privilegiada a una generación descarada y ambiciosa que ya llama a las puertas de la élite y coinciden en que el relevo está preparado para escribir nuevas páginas en la historia del baloncesto español.
Méndez considera que la nueva generación viene con ganas de comerse el mundo; Mateo cree que es un grupo que tiene descaro. En el fondo, lo que ambos seleccionadores pretenden decir es que los jóvenes talentos del baloncesto español afrontan los retos con confianza y sin complejos.
Para el seleccionador masculino, además, destacan por una madurez poco habitual. "No les asusta en absoluto el futuro”, señala. Una cualidad especialmente valiosa en un contexto cada vez más competitivo y exigente.
Respecto al equipo femenino, Méndez percibe un grado de preparación mayor que el que tenían generaciones anteriores gracias al crecimiento de los recursos destinados al baloncesto femenino y a la profesionalización de las estructuras deportivas, que han permitido acelerar su desarrollo. “(Las jugadoras españolas) están muy preparadas ya a nivel físico y a nivel táctico”, explica.
Para el seleccionador, también existe una diferencia importante en la precocidad con la que algunas jugadoras alcanzan el máximo nivel. Llegan antes y mejor preparadas, aunque eso también exige prestar atención a aspectos que antes recibían menos atención, como la salud mental.
A pesar de los desafíos, tanto Miguel Méndez como Chus Mateo observan el futuro con optimismo. Ven talento, compromiso y una estructura de formación que sigue produciendo jugadores de alto nivel.
Entre estos jugadores con nombre propio destacan a Mariona Ortiz, Santi Aldama, Iyana Martín y Awa Fam.
Mariona Ortiz es una jugadora que ha llegado tarde a la selección, pero de la que Miguel Méndez valora su trayectoria construida a través del esfuerzo y su persistencia.
"Lo que más me gusta de ella es su predisposición", afirma. Su disponibilidad para adaptarse a las necesidades del equipo es precisamente una de las características que los seleccionadores consideran más importantes en una selección nacional.
Santi Aldama es uno de los nombres que más ilusión generan en el futuro de la selección masculina. Aunque Mateo reconoce que todavía no ha tenido la oportunidad de entrenarlo directamente, sí ha mantenido contacto con él y ha seguido de cerca su evolución.
Su juventud, combinada con un talento excepcional, hace pensar que tiene potencial para convertirse en uno de los referentes del baloncesto español en los próximos años.
El seleccionador recuerda que Aldama forma parte de esa generación de jugadores que están creciendo en contextos de máxima exigencia y que representan una importante base sobre la que construir el futuro de la selección.
Para Méndez, la palabra que define a Iyana Martín es “especial”. Su capacidad para asumir retos y desenvolverse con naturalidad en escenarios exigentes la convierte, desde su punto de vista, en una de las grandes esperanzas del baloncesto femenino español.
Aunque destaca que su camino en la selección todavía está en construcción, el entrenador confía plenamente en su progresión. El objetivo, a su juicio, es que siga creciendo y consolidándose en el equipo nacional, disfrutando al mismo tiempo de cada paso de su desarrollo deportivo.
Uno de los nombres que más interés despierta durante la conversación es el de Awa Fam, de la que ambos seleccionadores destacan su “futuro prometedor” y sus “condiciones extraordinarias”, aunque consideran que su principal virtud es su capacidad para entender el juego.
Ambos la sitúan entre los grandes nombres llamados a marcar el futuro del baloncesto español. No obstante, Méndez advierte de que Fam todavía “es una jugadora absolutamente en formación". El técnico considera que el enorme impacto que genera no debe hacer olvidar que todavía está construyendo su carrera y desarrollando su juego.
A diferencia de un club, una selección dispone de poco tiempo para trabajar. Los jugadores llegan desde contextos distintos y deben adaptarse rápidamente a un entorno nuevo.
Por eso, Méndez explica que una de las cuestiones más importantes cuando se conforma la selección es identificar quién puede asumir el rol que necesita el equipo, algo que no siempre resulta sencillo.
En este punto, recuerda que muchas deportistas llegan después de desempeñar papeles protagonistas en sus clubes y deben adaptarse a una función diferente en la selección, por lo que la convivencia, el compromiso y la capacidad para priorizar el colectivo se vuelven fundamentales.
Por este motivo los seleccionadores insisten en que el talento no es suficiente, porque detrás de los éxitos hay otros elementos que son menos visibles, pero muy importantes: trabajo, cohesión, compromiso y capacidad para superar momentos difíciles.
Méndez recuerda el último Eurobasket femenino como ejemplo de ello, un campeonato que estuvo marcado por lesiones, contratiempos y dificultades que obligaron al grupo a reinventarse constantemente y que consiguió llegar hasta la final.
Precisamente la gestión emocional aparece como uno de los grandes retos del deporte actual. Las redes sociales y la exposición pública forman parte de la realidad cotidiana de los jóvenes deportistas, una cuestión que va mucho más allá del baloncesto.
"Es un caballo de batalla importante. Es un tema que debería ser tocado a altas instancia, tiene que ser de alguna manera reglado", advierte Méndez.
Durante la conversación, el seleccionador femenino recuerda el caso de deportistas que han reconocido públicamente el impacto de las críticas y la presión constante en redes sociales, entre los que cita el caso del jugador de fútbol Álvaro Morata.
Para Chus Mateo la solución no pasa por intentar aislar completamente a los jugadores de esa realidad. Desde su perspectiva, protegerlos sería “ir un poco contracorriente", por lo que apuesta por enseñarlos a convivir con ello y ofrecerles las herramientas necesarias para saber gestionar esta exposición. "Uno no puede gustar a todo el mundo", recuerda.


