Angélica María Alzate dejó atrás Colombia y convirtió su cambio de vida en un proyecto empresarial con vocación de comunidad
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Emprender siempre implica incertidumbre. Pero hacerlo en un país nuevo, lejos de la red de contactos, sin historial crediticio y aprendiendo normas distintas multiplica los desafíos.
Eso fue lo que vivió Angélica María Alzate cuando dejó Colombia junto a su familia para comenzar una nueva etapa en España.
Lo que inicialmente surgió como una necesidad para construir un futuro terminó convirtiéndose en un proyecto mucho más ambicioso: un negocio donde la gastronomía sirve como punto de encuentro entre culturas, historias y personas.
Su experiencia, compartida en el pódcast Emprender en femenino , de Play Podcast y Radio Castilla-La Mancha con la colaboración de CaixaBank, demuestra que emprender también puede ser una forma de integrarse, crear comunidad y transformar una experiencia migratoria en una oportunidad.
Angélica nació y creció en el eje cafetero colombiano, una región conocida por la producción de algunos de los cafés más valorados del mundo. Allí desarrolló buena parte de su carrera profesional trabajando en proyectos de integración social y apoyo a poblaciones migrantes.
Sin embargo, una serie de cambios que afectaron a programas internacionales vinculados a la cooperación acabaron acelerando una decisión que llevaba tiempo rondando en la familia: buscar nuevas oportunidades en otro país.
Junto a su marido y su hijo, decidió instalarse en Alovera, una localidad de Guadalajara, con la intención de construir una nueva vida. Lo que todavía no sabía era que acabaría aplicando en su propia experiencia muchas de las herramientas que años antes había utilizado para ayudar a otras personas migrantes.
Antes de llegar a España, Angélica había trabajado precisamente en iniciativas destinadas a facilitar la integración de colectivos migrantes. Ese conocimiento le permitió afrontar el cambio con cierta ventaja.
Aun así, los primeros meses estuvieron marcados por el aprendizaje constante: estudiar, regularizar su situación administrativa, comprender un nuevo entorno laboral y analizar qué oportunidades podían tener encaje en su nueva realidad.
Ella es periodista; su marido, chef, y ambos compartían experiencia en proyectos relacionados con la gastronomía y la investigación culinaria. La conclusión llegó pronto: el camino pasaba por la hostelería.
La idea inicial fue clara: querían abrir un restaurante, pero no porque la gastronomía estuviera ligada a su experiencia profesional, sino porque les permitía generar actividad económica en un plazo razonable y aprovechar el conocimiento que ambos ya tenían sobre el sector.
Con ese objetivo comenzaron a estudiar gestión hostelera y a conocer cómo funcionaba realmente la normativa española. Era necesario aprender procedimientos, requisitos legales y modelos de negocio muy diferentes a los que conocían en Colombia.
Mientras tanto, buscaban el local que pudiera dar forma a su proyecto. Después de visitar distintas opciones, apareció el espacio que cambiaría el rumbo de la iniciativa: un lugar en el que Angélica vio que se podían desarrollar dos proyectos en uno.
La planta baja serviría para el restaurante. La superior permitiría organizar talleres, actividades, encuentros y experiencias relacionadas con la cocina y la integración cultural. La idea era sencilla, pero poderosa: convertir la mesa en un lugar de encuentro para personas migrantes y locales.
El siguiente desafío llegó con la financiación. Como ocurre con muchos emprendedores que llegan a un nuevo país, Angélica y su marido se encontraron con una barrera importante: carecían de historial bancario en España .
Sin trayectoria financiera local, sin historial laboral en España y planteando una iniciativa completamente nueva, las opciones parecían reducirse considerablemente. Por primera vez, se plantearon abandonar la idea y buscar empleo por cuenta ajena, pero decidieron intentarlo una vez más.
Durante la búsqueda de ayudas e iniciativas de apoyo al emprendimiento, Angélica encontró información sobre programas destinados a acompañar a personas emprendedoras y decidió explorar esa vía.
A partir de ahí comenzó un proceso que incluyó la elaboración del plan de negocio, la validación de la propuesta y la presentación de toda la experiencia profesional acumulada en Colombia.
Con la financiación resuelta y las llaves del local en la mano nació Mundi, un restaurante situado en un polígono industrial, pero concebido desde una perspectiva diferente.
La propuesta combina cocina española y sabores latinoamericanos en un espacio que busca recuperar algo tan sencillo como sentarse a compartir una comida.
Los primeros meses de actividad estuvieron llenos de ajustes: tuvieron que reorganizar equipos, modificar propuestas y adaptar la oferta a lo que realmente buscaban los clientes.
Pronto descubrieron que la demanda de productos con identidad latinoamericana era mucho mayor de la prevista inicialmente y el proyecto empezó a encontrar su propia personalidad.
Aunque el negocio ha evolucionado positivamente desde su apertura, Angélica insiste en una idea que considera fundamental: los resultados no llegan de un día para otro. Construir una empresa requiere tiempo, capacidad de adaptación y mucha paciencia, especialmente cuando se parte desde cero en un país distinto. Por eso reivindica la importancia de confiar en el proyecto sin perder la capacidad de escuchar al mercado y aprender constantemente.
Durante el episodio, Lola Yepes, responsable comercial de MicroBank , recordó la importancia de la educación financiera para quienes desean emprender.
Muchos profesionales dominan perfectamente su actividad, pero sienten inseguridad cuando llega el momento de elaborar presupuestos, interpretar cifras o construir un plan de empresa.
Según explica, familiarizarse con conceptos básicos como inversión, financiación , costes o rentabilidad resulta esencial para tomar decisiones informadas y hacer crecer un proyecto empresarial.
Además, destaca que la tecnología y herramientas como la inteligencia artificial pueden convertirse en aliadas valiosas para organizar ideas y desarrollar planes de negocio, siempre como complemento al conocimiento y criterio de cada emprendedor.
La historia de Angélica María Alzate es la de muchas personas que llegan a un nuevo país buscando oportunidades, pero también es la historia de una emprendedora que decidió transformar la incertidumbre en acción.
Lo que comenzó como un proyecto para ganarse la vida ha terminado convirtiéndose en un espacio donde confluyen gastronomía, integración y comunidad. Una demostración de que emprender no siempre consiste únicamente en abrir un negocio.


