FINANZAS SOSTENIBLES
Sin sostenibilidad no hay rentabilidad
El apoyo financiero impulsa proyectos de emprendedores, familias y comunidades que hacen avanzar a la sociedad

¿Qué es lo que hace avanzar a una sociedad? Sin duda, las personas que la habitamos. Son nuestras acciones de influencia invisible las que impulsan el progreso social y nos permiten afrontar los grandes retos que se nos plantean.
Un pequeño negocio que ayuda a fijar población gracias a la creación de empleo. Una persona que se forma para mejorar su empleabilidad. Una comunidad de vecinos que emprende obras para conseguir que su edificio sea más eficiente y reducir la huella de carbono. Son todas acciones que suelen pasar desapercibidas, pero que, si se suman, tienen un gran impacto en su entorno.
Lo dice la Organización de las Naciones Unidas (ONU): una sociedad justa comienza en la vida cotidiana. Por eso es tan importante que este tipo de iniciativas reciban el apoyo que necesitan para convertirse en realidad. En esto tienen mucho que decir las entidades bancarias, que aportan los recursos financieros necesarios para llevar a cabo los proyectos que nos ayudan a avanzar como sociedad.
Acceder a esa financiación que permite convertir proyectos en realidades no siempre es sencillo. Sin embargo, las entidades bancarias ofrecen alternativas que favorecen la inclusión financiera de emprendedores, familias, estudiantes o comunidades, y con ello potencian el impacto positivo que sus actuaciones tendrán en la sociedad.
Microcréditos, préstamos dirigidos a avales, anticipos de ayudas, financiación a afectados por desastres naturales, fondos de inversión socialmente responsables… Todos estos instrumentos forman parte de lo que se conoce como finanzas sostenibles, y son soluciones de inversión y financiación que persiguen un impacto positivo en el medioambiente o en la sociedad.
Un dato: solo en el primer semestre de 2025, CaixaBank ha movilizado en finanzas sostenibles un total de 20.989 millones de euros, el 28 % más que en el mismo periodo del año anterior.
De esta movilización sostenible, el 78 % (16.427 millones de euros) corresponde a financiación. Concretamente, 8.194 millones de euros se destinaron a financiación verde y 3.300 millones de euros, a financiación social. El resto fue a parar a préstamos vinculados a indicadores de sostenibilidad y a la financiación de transición sostenible de industrias con una importante huella de carbono.
Dentro de la financiación sostenible destacan las microfinanzas, que ayudan a emprendedores, estudiantes, familias y colectivos a llevar a cabo sus iniciativas. Entre sus productos más populares se encuentran los microcréditos, que son préstamos de pequeña cuantía en condiciones favorables y para cuya concesión no se exige una garantía real.
Entre las acciones que suelen financiar los microcréditos se encuentran la creación y la consolidación de empresas o la cobertura de gastos imprevistos en familias o iniciativas de recuperación de la estabilidad financiera a personas que han atravesado dificultades económicas.
Junto a los microcréditos, existen préstamos dirigidos a proyectos determinados con un impacto positivo en la sociedad. Estos productos financian también a negocios, empresas sociales, familias y estudiantes que recurren a apoyo económico para sus estudios o formación en competencias para mejorar su empleabilidad.
En 2024, MicroBank concedió 241 millones de euros en este tipo de préstamos a emprendedores y microempresas para iniciar, ampliar o consolidar sus negocios. A empresas sociales se destinaron 60 millones de euros en préstamos. Por su parte, 1.653 operaciones financiaron con 15,4 millones la formación de estudiantes, entre otras iniciativas.
Toda esta movilización de financiación sostenible y accesible tiene un impacto real en la sociedad. Cada empresa que abre sus puertas (o las mantiene abiertas) gracias a ella aporta, a su vez, ventajas en cuanto a creación o consolidación de puestos de trabajo.
Según el último informe anual de MicroBank, el apoyo que esta entidad facilitó a emprendedores durante 2024 a través de microcréditos contribuyó a la creación de 32.245 puestos de trabajo directos. Además, se iniciaron 9.541 negocios gracias a ese soporte financiero. En total, las empresas financiadas de esta manera contribuyeron con 6.520 millones de euros al PIB español.
En cuanto a las familias —que suelen recurrir a los microcréditos para afrontar gastos cotidianos relacionados con su vivienda, su vehículo y otros gastos personales similares—, hasta el 84 % de las que han recibido apoyo de MicroBank afirman que esta asistencia financiera ha tenido un impacto positivo sobre su bienestar.
Según ese mismo informe, el volumen de financiación a estudiantes se ha duplicado en 2024 respecto a 2022. Esta tendencia subraya la importancia de los préstamos dirigidos al acceso a la formación, como ciclos formativos de grado superior o enseñanzas universitarias —grados, másteres y doctorados—, que concentran la mayor parte de la financiación, sin olvidar otras acciones formativas de capacitación profesional.

En lo referente al impacto de la financiación en la resiliencia frente al cambio climático, un buen ejemplo es el apoyo financiero a comunidades de vecinos para aumentar la eficiencia energética de sus edificios, así como a la puesta en marcha de comunidades energéticas locales (CEL), un área prioritaria para MicroBank.
Las CEL son iniciativas que buscan acercar las energías renovables a viviendas y pequeñas empresas. Lo hacen mediante la instalación de paneles solares en tejados de edificios y el suministro de la energía limpia producida a hogares, empresas y administraciones.
En este sentido, las 20 comunidades energéticas locales apoyadas por CaixaBank y MicroBank evitarán la emisión de más de 81.800 toneladas de carbono anuales, que equivale a la cantidad que pueden absorber unos 327.000 árboles cada año.
Del empleo a la formación, de la inclusión financiera al cambio climático: son muchos los factores que inciden en el bienestar de las personas y, por tanto, en el progreso social. La financiación es el impulso que necesitan, y las entidades bancarias son las que lo hacen posible.