BIENESTAR FÍSICO
El día en que todos jugaron en casa

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Por su impacto económico podemos estimar la grandeza las citas deportivas del año. Pero, vayamos por partes. Más allá de las cifras, hay que tener en cuenta qué se disputa en cada uno de estos esperados eventos deportivos.
Cada año el impacto económico de estos dos acontecimientos ha ido en aumento. A la espera de concretar los datos de 2017 de la Champions y con los datos logrados de la Super Bowl celebrada en Houston en febrero pasado, las cifras que se manejaron sobrepasaron las expectativas.
Ésta es la media, pero los asientos mejor clasificados de la Super Bowl llegaron a cotizarse por más de 70.000 dólares.
En términos monetarios, la superioridad de la Super Bowl es evidente. Pero si atendemos a la audiencia, es decir, al número de telespectadores y de países donde se retransmite, la Champions supera con creces a la Super Bowl. Eso sí, el evento más caro del año cuenta con anunciantes de lujo. La cadena FOX mantuvo este año la tarifa que cobró la cadena CBS para el SuperBowl de 2016, en 5 millones de dólares por 30 segundos de publicidad. Y la retransmisión de la Super Bowl dura prácticamente el doble que la de la Champions League.
El impacto económico en las ciudades es muy significativo: la ocupación de hoteles prácticamente se completa; el precio medio de las habitaciones se eleva; y los hinchas visitantes, además de llenar parte de las gradas del estadio, también se instalan en las ciudades para seguir de cerca a sus equipos, con el consiguiente beneficio en el comercio y los servicios de la urbes.
Estas cifras lo dejan claro: la Super Bowl es superior a la final de la Champions League en términos económicos. Pero, en emoción, ambos eventos están a la par. ¡Que gane el mejor!
