El ‘Circuito Relife’, impulsado por CaixaBank y Fundación Relife, ayuda a los más jóvenes a intentar prevenir las adicciones
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“La marihuana, el alcohol y la pantalla son los principales riesgos con 13 o 14 años. Esto es Disneylandia para ellos”. Las palabras las firma Julio Alberto Moreno, un hombre que llegó a lo más alto como exfutbolista que jugó un Mundial con la Selección Española y compartió vestuario con leyendas como Maradona, Luis Aragonés, Quini o Schuster, pero que también estuvo muy abajo por culpa de las adicciones.
Desde 2023, cuando fundó la Fundación Relife, Julio Alberto es conocido por una labor que va más allá de su propia experiencia: el exfutbolista recorre toda España con el ‘Circuito Relife’ , dando charlas y talleres a adolescentes, a los que advierte del peligro de las adicciones.
Unas adicciones que no se limitan a las drogas, el alcohol o el juego ‘de toda la vida’, sino también a las nuevas adicciones como las pantallas de los móviles, sin ir más lejos, y otros aspectos relacionados con su uso de internet, el manejo de la privacidad o la intimidad, unas materias que corren a cargo del resto de especialistas de los que se rodea el exfutbolista.
"Yo antes usaba el móvil once horas diarias", reconoce uno de los alumnos que ha asistido a la charla de Julio Alberto. "Es una adicción", admite, "y si no tengo conciencia de ello, me paso muchas horas. Ahora le dedico tres horas diarias".
'Adicción' es una palabra que parece venirnos demasiado grande, pero quizá no lo sea tanto. Y cuando somos adictos –en mayor o menor medida– a algo, el primer paso es darnos cuenta de ello.
Según la encuesta Estudes 2025 , elaborada dentro del Plan Nacional sobre Drogas, cerca del 20% de los adolescentes entre 14 y 18 años presenta un uso problemático de internet, las redes sociales o su teléfono móvil.
Otro compañero añade "un poco más de lo mismo”. “Estaba horas en mi cama, adicto, pero ahora hago deporte, salgo con mis amigos... Hago otras cosas". La reacción de muchos de estos alumnos es llamativa, porque la mayoría de ellos, al ser preguntados por las drogas ‘habituales’ o ‘tradicionales’, declaran no ser consumidores.
Sin embargo, con la adicción al móvil, la cosa cambia. Y ese es uno de los primeros pasos que impulsa Julio Alberto: que los adolescentes sean conscientes de lo que son las adicciones y de que, con el tiempo, van cambiando y evolucionando.
La detección puede parecer algo sencillo, pero en absoluto lo es. Sobre todo, lo indican los docentes, ya que no siempre serán capaces de darse cuenta de este tipo de conductas.
“Nuestro centro trabaja con chicos en situación de vulnerabilidad y no siempre es fácil captar su atención ni encontrar discursos que conecten con sus realidades”, cuenta Henar Bobillo, profesora del centro de FP La Salle Managua de Palencia, una de las nueve ciudades donde hizo parada el ‘Circuito Relife’ el pasado curso académico. Sin embargo, “la experiencia de asistir a las charlas ha sido muy positiva y enriquecedora, tanto para los alumnos como para el equipo docente”.

Como la efectividad de la comunicación es una de las claves para conseguir resultados, esta profesora se alegra de que “las charlas conecten de forma real con los chicos”. “Salieron contentos y muy identificados con algunas de las vivencias de los ponentes, ya sea por experiencias propias o por situaciones que ven de cerca en familiares y entorno”, explica.
Especialmente útil le pareció una ponencia sobre la huella digital y las redes sociales, ya que “ayudó a los alumnos a ser conscientes de los peligros reales que conllevan y de los graves problemas en los que pueden incurrir por un mal uso de internet”.
Tras la detección, llega el momento de la concienciación. "El móvil está tan normalizado que la gente no se da cuenta", añade otra alumna. Estamos siempre pendientes de si nos llega una notificación o no, y eso tenemos que aprender a controlarlo".
“Es verdad que no nos damos cuenta de cómo usamos las pantallas y de los peligros que hay detrás”, añade Mario, un estudiante de 14 años del IES Las Marinas, en Almería. “Yo no conocía todo lo que nos han contado sobre las redes sociales”, añade.
Otra de las personas asistentes expone un factor interesante: los prejuicios que tenía antes de acudir a la charla y cómo, gracias a Julio Alberto, cambió de perspectiva: "Pensaba que serían las típicas charlas que te dan en clase de 'Las drogas son malas', pero ver las experiencias personales de cada uno te enseña cómo te afecta".
Y es que las adicciones igualan a todo el mundo en algo: "Tanto si eres rico como si eres pobre, tienen repercusiones. Me ha parecido muy interesante ver la experiencia de un exjugador profesional que estuvo en la cima y cayó en las adicciones".
De hecho, "cuando escuchas a una persona que lo ha vivido, lo sientes más real. Eres más consciente de que le puede pasar a cualquiera de nosotros", cuenta María, una estudiante de 15 años del IES Santo Domingo Guzmán FESD de Palencia.

Y todo este conocimiento, este acercamiento a un caso tan crudo como real, ahonda en lo imprescindible que es también la prevención, que ayuda a los adolescentes a "aprender ciertos hábitos para no engancharnos en el futuro", añade otra alumna.
Y en esta labor, los centros educativos son esenciales. Y no lo opinan solo los expertos, los padres o los docentes, sino también el propio alumnado. “Son temas muy interesantes de los que deberíamos hablar más en los colegios”, sentencia Ángela, una estudiante de 15 años del centro La Salle Chocillas, en Almería.
Hay otro punto interesante en estas charlas: la ayuda. Porque se trata no solo de ver la adicción en nosotros mismos, sino también de identificarla en los demás. Porque un adolescente puede no ser adicto al alcohol, a las drogas o a una pantalla, pero ¿y si su amigo sí lo es?
Sobre todo, hay que intentar evitar que el afectado se encuentre solo, ya que “las adicciones no solo afectan a tu salud, también te aíslan socialmente”, afirma Manuel, un estudiante de 16 años del IES Santo Domingo Guzmán FESD de Palencia. Así que, ¿cómo se puede actuar?
No se es adicto para toda la vida; cuando se sale de una adicción, se sale
Julio Alberto Moreno
Exfutbolista y presidente de la Fundación Relife"Intentaría ayudarle", traslada un alumno. "No se lo diría a sus padres, porque, si él quisiera que se enterasen sus padres, se lo diría. Además, si me lo ha reconocido, es porque confía en mí". Así que, en estos casos, las enseñanzas podrían llegar por otro lado: "Me lo llevaría por ahí, a jugar al fútbol o a quedar con otra gente, para ayudarle".
Sea cual sea la forma, lo cierto es que "siempre hay alguna puerta por la que te puedes colar para ayudar a esa persona", añade Julio Alberto, que no desaprovecha el momento para dejar una semilla de esperanza: "No se es adicto para toda la vida; cuando se sale de una adicción, se sale".
El Circuito Relife, impulsado por CaixaBank y la Fundación Relife, trabaja con dos objetivos esenciales. El primero, recuperar las vidas de las personas que han caído en alguna adicción, volviendo a integrarlas en la sociedad y dándoles los mecanismos para que no vuelvan a caer. El segundo, prevenir este tipo de casos, especialmente entre adolescentes.
Todo ello lo hace a través de programas educativos y formativos, rodeándose de expertos en otras materias que también pueden afectar a los jóvenes (privacidad, protección de datos, salud mental...) que prestan su ayuda tanto a los alumnos como a sus padres y docentes.
En su segunda temporada, el ‘Circuito Relife’ ha hecho parada en nueve ciudades de España (Toledo, Palma, Barcelona, Tenerife, Valencia, Murcia, Palencia, Almería y Pamplona) y esos testimonios los han escuchado más de 3.000 alumnos de 36 colegios e institutos que, al menos, han reflexionado sobre las distintas adicciones desde una perspectiva no moralizante, sino educativa.
Porque quien mejor puede hablarles de este tema es quien lo ha vivido de cerca y ha experimentado sus consecuencias.


