Nota de prensa

Discapacidad auditiva: ¿cómo afecta a la búsqueda de empleo?

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Jóvenes con discapacidad auditiva manteniendo una conversación a través de una plataforma digital

¿Te imaginas no entender absolutamente nada de lo que ocurre a tu alrededor? Ir al médico, coger el transporte público, hacer la compra… No es fácil ponerse en la piel de las personas con discapacidad auditiva.

La sordera es llamada, por quienes la padecen, la discapacidad invisible. Al ser una alteración que no se ve, recibe poca atención y pasa fácilmente desapercibida. Quienes se encuentran en esta situación viven, con motivo de la pandemia de la COVID-19, un doble aislamiento social.

Aunque la mascarilla es hasta el momento el método más eficaz para evitar los contagios, su diseño opaco supone una barrera más para las personas con pérdida de audición. No hay que olvidar que se apoyan en la lectura de los labios para poder comunicarse con los demás.

La mascarilla no solo cubre la nariz y la boca, sino que esconde buena parte de la cara, limitando la expresión facial y bloqueando un canal de comunicación que resulta vital para ellos.

Acceso al mundo laboral de las personas con discapacidad auditiva

Una realidad que conocen muy bien desde la Asociación de Familias y Personas Sordas de la provincia de Castellón (ASPAS), que, a pesar de las nuevas circunstancias, continúan con su labor y su proyecto ‘Inclusión sociolaboral de personas con discapacidad auditiva’.

“Pese a la situación de pandemia, hemos realizado todas las actividades planteadas, adaptándolas, eso sí, a la situación actual y buscando alternativas para seguir ofreciendo a nuestros usuarios una respuesta a sus necesidades, como la búsqueda activa de empleo”, apunta Beatriz Blázquez, coordinadora de Programas y Servicios ASPAS-Castellón.

Blázquez asegura que quienes se encuentran en esa situación sienten muchas veces que su discapacidad es motivo de rechazo para acceder a determinados trabajos. Además, los datos son claros y demuestran una vez más una diferencia en la tasa de paro entre las personas con discapacidad y las personas sin discapacidad, siendo superior la tasa de las personas con discapacidad.

Este proyecto, continuo en el tiempo, ha contado con el apoyo de CaixaBank y la Fundación Caja Castellón mediante la convocatoria de ayudas para proyectos sociales a entidades sin ánimo de lucro.

El proyecto que desarrolla ASPAS – Castellón nació en 2004 con el objetivo de ayudar y orientar a las personas con pérdida de audición de la provincia de Castellón a encontrar un trabajo. Al mismo tiempo, les brinda un servicio de rehabilitación logopédica y de apoyo a sus familias.

En la actualidad, la asociación cuenta con 123 socios, pero realmente atienden a muchas más personas:

  • Hay 128 familias y 59 personas sordas adultas inscritas en el servicio de Atención y Apoyo a Familias
  • El servicio de Orientación e Inserción Laboral atiende a 82 personas
  • El servicio de Rehabilitación Logopédica presta atención a 33 niños.

Brecha digital

“Las visitas presenciales a las empresas se han visto reducidas, pero, por suerte, se nos ha dado la oportunidad de realizar visitas online y de mantener el contacto permanente con ellas”, señala la coordinadora de Programas y Servicios ASPAS-Castellón.

Pero no solo las visitas a las empresas se realizan de manera virtual. Los talleres, las sesiones de logopedia y las actividades de ocio con jóvenes también tienen que celebrarse online, así como la atención que se presta a las familias. En la mayoría de los casos, tal y como recuerda Blázquez, se hacen por videollamadas, mail o teléfono.

Ante este escenario, desde la asociación se han visto obligados a realizar una importante inversión económica con el fin de seguir adelante con los proyectos: compra de webcams, subtitulado en directo de los talleres, etc.

“Seguimos viendo una brecha digital que está dificultando la atención. Estos últimos meses, al no poder realizarse encuentros de familia, el contacto e intercambio de experiencias en un entorno lúdico no se ha podido llevar a cabo y la presencialidad en las actividades es muy importante porque fomenta la participación, el aprendizaje y el intercambio de puntos de vista ante una misma situación”.

En lo relativo a las barreras de comunicación que han aparecido con la pandemia (mascarillas que impiden la lectura laboral, la distancia social o el uso de pantallas protectoras que minimizan el sonido, entre otras), reconoce que se podrían minimizar con “el uso, por ejemplo, de mascarillas trasparentes, bucles magnéticos que mejoren la audición, subtitulado o con conocimiento sobre pautas básicas de comunicación con una persona con discapacidad auditiva”.

 

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