Conoce cómo se emite este instrumento, sus diferencias con otros bonos y cómo se mide su impacto
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Un bono social es un instrumento de deuda cuyo emisor se compromete a destinar los fondos captados a proyectos sociales que generan impacto positivo medible y cuantificable. Su funcionamiento financiero es similar al de otros bonos: paga intereses y devuelve el principal en las condiciones previstas, con el mismo riesgo de crédito, mercado y liquidez propios de este tipo de instrumentos.
Las buenas intenciones —las buenas de verdad— necesitan apoyo para convertirse en realidad. Esta es, a grandes rasgos, la filosofía que subyace en los bonos sociales, unos instrumentos financieros que buscan dos objetivos: producir una rentabilidad y generar un impacto positivo en la sociedad.
¿Cómo lo hacen? Muy sencillo: aportan financiación a proyectos socialmente responsables, que son los que generan en la práctica ese impacto positivo en la sociedad. Los bonos sociales son productos que cada vez son más populares entre los inversores.
Antes de entrar en harina para hablar sobre bonos sociales, conviene tener claro qué es exactamente un bono. Y para explicar esto, hay que tener en cuenta dos puntos de vista: el del inversor y el de la empresa que recibe la financiación.
Los bonos de inversión son un tipo de título de deuda que emiten empresas, bancos o gobiernos para obtener financiación. Así, un bono es, por un lado, un instrumento de financiación que permite a las empresas acceder a los recursos que necesitan. Por el otro, es un producto de renta fija en el que se pacta de antemano tanto el plazo como la cantidad que se recibirá a cambio de la inversión.
Es decir: en el momento de suscribirlos, el inversor conoce cuándo recuperará el capital invertido más los intereses pactados.
Hay bonos de muchos tipos: con mayor o menor riesgo, convertibles en acciones, de un solo pago o de varios… También se puede invertir en ellos de manera más o menos diversificada. E incluso existen bonos que buscan beneficios más allá de los monetarios, como sería el caso de los bonos verdes y los bonos sociales.
Los bonos sociales permiten a las entidades obtener financiación en los mercados tomando como referencia una cartera de proyectos, préstamos o activos que cumplen determinados criterios sociales.
Para respaldar estas emisiones, las entidades identifican dentro de su cartera de financiación aquellos préstamos y activos que cumplen los criterios establecidos en su marco de emisión de bonos sostenibles.
Esta cartera social puede incluir, entre otras operaciones, préstamos relacionados con el acceso a servicios esenciales, como el cuidado de la salud, la educación o la vivienda, el apoyo a autónomos, microempresas y pymes, la creación de empleo, o la atención a colectivos en situación de vulnerabilidad.
De este modo, los bonos sociales permiten vincular la financiación obtenida en los mercados con una cartera de activos que generan beneficios para la sociedad. Además, facilitan que los inversores conozcan a qué ámbitos sociales se asocia la emisión y cuáles son los resultados de los proyectos y préstamos incluidos en la cartera.
Para garantizar la transparencia, la entidad informa periódicamente sobre la composición y evolución de su cartera social, el volumen asociado a los bonos emitidos y los principales indicadores de impacto.
Estos datos permiten conocer, por ejemplo, el número de préstamos y beneficiarios, el empleo creado o mantenido y las personas que se han beneficiado de servicios como la educación o la atención sanitaria.
Los bonos sociales ofrecen a los inversores la posibilidad de obtener una rentabilidad y, al mismo tiempo, apoyar una financiación vinculada a objetivos sociales.
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Instrumento |
¿Qué financia? |
¿Quién lo emite? |
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Bonos sociales |
Proyectos, préstamos o activos con objetivos sociales: inclusión financiera, acceso a servicios esenciales, creación y mantenimiento de empleo, emprendimiento, educación, salud y vivienda social. |
Pueden ser emitidos por empresas, entidades financieras y administraciones públicas que buscan financiación vinculada a una cartera de proyectos o activos sociales. |
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Bonos verdes |
Iniciativas con beneficios medioambientales, como energías renovables, edificios energéticamente eficientes, movilidad limpia, tratamiento de aguas, reciclaje de residuos y otros proyectos que contribuyen a la descarbonización y a la transición hacia una economía neutra en carbono. |
Los emiten empresas, entidades financieras y administraciones que necesitan captar fondos para proyectos con objetivos medioambientales. |
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Bonos sostenibles |
Combinan en una misma emisión proyectos verdes y proyectos sociales. Los fondos pueden destinarse simultáneamente, por ejemplo, a energías renovables o eficiencia energética y a vivienda asequible, educación, empleo o inclusión financiera. |
Pueden emitirlos empresas, bancos y administraciones públicas |
Recordemos que lo que buscan en última instancia estos productos es producir un impacto social positivo.
Para ver esto podemos tomar el ejemplo de CaixaBank, que fue la primera entidad bancaria española en emitir un bono social en apoyo a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU en 2019.
Desde entonces, ha realizado otras seis emisiones, la más reciente en noviembre de 2025, por un importe de 1.000 millones de euros.
En total, CaixaBank ha colocado 7.250 millones de euros en bonos sociales, respaldados por una cartera de préstamos y otros activos que cumplen los criterios establecidos en su marco de financiación sostenible.
Se estima que con los préstamos y proyectos incluidos en la cartera social del banco identificada a cierre de 2025 se han creado o mantenido 51.802 puestos de trabajo, según el último Informe de impacto de bonos sociales de CaixaBank publicado.
Además, la financiación vinculada al ámbito de la salud está asociada a cerca de 20,8 millones de atenciones médicas. Mientras, la financiación destinada a educación ha beneficiado a 179.206 estudiantes y ha apoyado a 154 centros educativos y 6.754 familias.
Por su parte, las iniciativas desarrolladas por ONG, entidades sin ánimo de lucro y organizaciones de la economía social han impactado en más de 2,9 millones de beneficiarios.
A efectos prácticos, la emisión de estos bonos facilita el acceso a servicios financieros de colectivos vulnerables. También contribuye a financiar infraestructuras tan esenciales como centros de salud y centros educativos, o a promocionar el crecimiento de las microempresas y las pymes en las regiones más desfavorecidas de España.
Con instrumentos como los bonos sociales, es posible invertir y ejercer un impacto positivo sobre la sociedad.


